A Tu Ritmo

Para todos aquellos que están dispuestos a abrir las puertas que sean necesarias

para alcanzar lo que quieren,

Rocío Eme

 

 

Un mundo, 3 entrevistas, 3 mujeres

Ya sabes que me gusta el mundo digital y que creé este blog porque llevaba tiempo queriendo hacer algo mío, algo más personal. También te he contado que me gusta escribir y la creatividad, así que hace unas semanas decidí darle rienda suelta a otro tipo de escritura y aquí estoy hoy con este artículo.

 

El mensaje que acompaña a mi blog es Abriendo caminos precisamente porque creo que es la mejor manera de llegar hasta donde uno quiere, y no hasta donde te dicen que llegues. Hay veces que factores externos pueden afectar al transcurso de tus objetivos, metas o deseos, pero nosotros podemos crear nuevos o simplemente hacerlos a nuestra manera, ¿no crees? Abrir otros caminos que quizás se salen del «tradicional» para poder darle cabida. Pero, sobre todo, el nunca dejar de seguir abriendo caminos o de intentar nuevas maneras de desarrollo.

 

Así que bueno, si estás aquí leyendo este post te quería también contar que el contenido de este fue escrito a través de la entrevista de 3 grandes mujeres. En un principio, lo publiqué a modo relato, pero hoy quiero publicarlo dentro de mis artículos porque creo que lo que nos cuentan a través de sus 3 testimonios merece tener un huequito en el blog y en las publicaciones que hago una vez por semana (los miércoles, por cierto). Y me parecía un poco injusto no darle mayor visibilidad a sus historias.

 

Dicho esto, con este relato llamado A Tu Ritmo he querido hacer una síntesis del mensaje que hay detrás del blog a través de sus testimonios. La base del tema es como empezar de cero puede ser bueno, como uno puede ir poco a poco construyendo sus propios caminos y como con acción, se avanza y uno puede hasta llegar a reinventarse. Teniendo siempre en consideración que cada uno avanza a su ritmo. Abajo te lo cuento más en detalle.

 

Porque si hay algo que crees que debe ser diferente, trata de cambiarlo. Pero haz algo. Algo que te llene de energía, de vitaminas. Porque al final todos somos iguales y aunque pasemos por situaciones negativas, contratiempos o menos positivas a lo esperado, será nuestra manera de afrontarlas la que nos impulse hacia nuestro propio camino, y si es acompañada de buenas dosis de vitaminas pues mejor, ¿nop?

 

Dos highlights

Antes de que leas sus testimonios, quería también contarte esos dos aspectos que más destaco después de haber hecho este relato. Uno es el hecho de haber disfrutado de volver a poner en marcha mi escritura a través de otro género como es la entrevista, el cual no tocaba desde algunas asignaturas que tuve en la Universidad.

 

Por otro lado, destaco lo bueno que es hacer preguntas. Recuerdo cuando uno de mis jefes me dijo en mi segunda semana que dejara de preguntar e hiciera lo que él decía y punto. Fue entonces cuando empecé a preguntar más y más. En las preguntas uno puede seguir aprendiendo, descubriendo, entendiendo y avanzando e, incluso, a veces sentirse un poco más acompañado. Esto es, sin duda, otro highlight que me llevo de este relato realizado con ellas; a quienes a través de preguntas, cuentan y comparten su historia.

 

Preguntas como:

  • ¿por qué decidiste cambiar de vida?
  • ¿por qué el extranjero?
  • ¿qué hizo que tomaras la decisión de dejarlo todo y empezar de cero?
  • ¿miedos o temores a salir de tu zona de confort?
  • ¿aspectos positivos?

 

Con unas salían temas más en profundidad y con otras, otros, y que irás viendo más abajo. Verás que no hace falta irse muy lejos para experimentar el cambio en tu vida, como en el caso de Amanda. Luego leerás sobre Coral y Charo, quienes salieron de España hace unos años y actualmente siguen viviendo en el extranjero.

 

Cada una de ellas tiene una historia que transcurre de manera diferente, aunque todas ellas son sinónimo de cambio y avance a través de la construcción de sus propios caminos.

 

Vamos al lío

No te quiero dar más el rollo y que empieces a leer los tres testimonios.

 

***

 

Quiénes son

Gracias chicas por vuestro tiempo, por formar parte de este proyecto y por compartir vuestra historia: 

 

 

Entrevista #1

Amanda Molinero, 29 años

«Tuve que cambiar y pensar que esa era ahora mi vida»

 

 

Conozco a Amanda desde hace años. Es de esas personas que a pesar de que el viento corra fuerte, ella sigue en pie en la acera. Firme, como una roca.

 

Nos reunimos esta vez un lunes por la noche, por videoconferencia. Justo después de la cena. El día ha terminado y hemos estado unas dos horas hablando sobre el tema. La verdad que nos gusta sentarnos y hablar, y escucharnos.

 

«Quería cambiar de aires y me fuí a Toledo». Eso hizo cuando le pasaron de la licenciatura de Derecho al grado. En aquellos años estábamos en pleno proceso de transición por el Proceso de Bolonia, que poco a poco se iba instaurando en España.

 

Esta vez sería Toledo su siguiente parada, aunque no para siempre.

 

Cierta desmotivación con sus estudios pero con la plena satisfacción de poder independizarse, Amanda terminó viviendo en Toledo (hasta entonces vivía con sus padres en su casa de Ciudad Real) donde, además, encontraría a su futuro marido.

 

Años después y consciente de tener que salir de su zona de confort, decidió dejarlo todo y mudarse a un pueblo entre Oviedo y Gijón, alejada no solo de su familia, amigos y conocidos, sino también de su cultura y de sus planes más personales y profesionales; «me arriesgaba, porque me arriesgaba con él».

 

A colación de su cambio cultural a pesar de estar en el mismo país, me lleva a la gran variedad y riqueza cultural que tenemos en España. Creo que esto es un aspecto muy positivo pues en un mismo país, puedes encontrarte personas con formas de vida radicalmente opuestas las unas de las otras. Vale, el rollo tapeo es común, pero hay grandes diferencias culturales entre los del norte y los del sur. Y verdaderamente creo que es algo muy positivo dentro de nuestro país, pues nos da distintas perspectivas.

 

La cuestión es que Amanda está ahora realizando un módulo y me dice que «por tener más no me cogen». Hace un año empezó las oposiciones a Justicia, donde me cuenta que «no se requiere carrera, solo es preciso tener estudios hasta bachillerato».

 

Ahora realiza un módulo llamado grado superior de Administración y finanzas, pues allí parece haber más oportunidades laborales para puestos de trabajo adquiridos a partir de estudios de módulos.

 

La realidad es que la situación laboral de Amanda es como ocurre a muchos jóvenes a día de hoy. Y desde hace ya algún tiempo. Uno sigue el camino que la sociedad nos marca; termina el colegio y decide con tus 17 ó 18 años qué quieres ser el resto de tu vida. Y decide la Universidad porque te dará más conocimientos, un mejor puesto de trabajo y, por supuesto, ganarás más dinero. ¿Te suena esto?

 

Amanda ha estado realizando en los últimos años trabajos temporales principalmente en entidades bancarias y en grandes firmas de ropa desde que vive en Asturias, mientras prepara sus estudios. Estos trabajos temporales eran bajo contratos que iban de tres meses en tres meses. El trabajo que desempeña ahora es por contrato semanal.

 

La conversación divaga en todo este sistema económico- social que se ha ido creando a lo largo de las últimas décadas e intensificando en los últimos años sobre el cursar una carrera universitaria o realizar másteres que permitan abrir más tus puertas laborales y adquirir un mejor status, cuando la realidad es muy distinta. Además me cuenta cómo el otro día conoció a un chico que estaba trabajando como arquitecto por 600 euros. ¿Te suena esto también o no?

 

Sin lugar a dudas, ella está allí porque así lo ha elegido y en todo momento transmite felicidad y calma. Una calma que probablemente haya adquirido a lo largo desde que llegó allí. Porque «si no hubiera encontrado a Dani probablemente estaría viviendo en el extranjero», me dice de repente. «Sí porque hay más oportunidades. Me hubiera ido a Nueva York o Inglaterra. Algo de habla inglesa, seguro. Saliendo fuera hubiera sido una mejora para mi crecimiento profesional».

 

A pesar de saber que al otro lado del país no tendría las mismas oportunidades, decidió tomar el riesgo y salir de esa zona cómoda o, al menos, más sencilla para ella.

 

Desde luego, los comienzos de Amanda tampoco fueron fáciles y tuvo que pasar por un período de adaptación. Un año después de estar viviendo juntos, se casaron.

 

Amanda y él se conocieron en su etapa en Toledo, cuando ella iba a la Universidad y él opositaba en el ejército español. A día de hoy viven en el pequeño pueblo asturiano, mientras él es ahora Suboficial del Ejército de Tierra y ella se prepara un módulo que le permita encontrar una estabilidad económica. Mientras estudia, lo combina con un trabajo en banca a media jornada.

 

Al principio ella veía que aquello no era verdaderamente su vida. Acostumbrada a otro clima, otros ambientes, otra cultura, sus primeros meses fueron algo confusos. Empezó entonces a buscar planes que hacer y dice firmemente que «tuve que cambiar y pensar que ahora era esa mi vida y empezar a hacer cosas». Fue así como encontró trabajo, empezó a conocer más gente y encontró una rutina que podía compaginar con sus estudios.

 

Asegura que empezar de cero es «muy duro y se sufre al principio», pero todo lo que ha hecho ha sido en vista a alcanzar sus objetivos.

 

Amanda es para mí uno de esos claros ejemplos de no quedarse quieta y ajustarse a las realidades que te va trayendo la vida. Para ella está clara una cosa y es que «el hecho de ser valiente y cambiar, te retroalimenta mucho más que si no lo haces» y garantiza «que el arriesgarse se ve recompensado siempre con creces».

Entrevista #2

Coral Muñoz, 29 años

«Es una reconstrucción de mí misma»

 

La entrevista con Coral fue larga y con algunos puntos muy profundos e interesantes. Coral se abre ante mis preguntas de una manera natural y sin tapujos. Actualmente vive en Bayona, en un piso de 30 metros cuadrados. Vivir sola es uno de los objetivos que siempre había querido cumplir y lo ha conseguido.

 

Me cuenta que siempre fue muy «psicorrígida» y como su búsqueda por un crecimiento laboral estuvo siempre dentro de los primeros guiones de su wish list.

 

Ahora busca más una combinación entre el crecimiento laboral y el personal, aunque demuestra una clara orientación hacia la búsqueda de su propia realización personal. Porque, como bien dice «igual nunca llego al nivel que quería si me quedo aquí en Bayona, porque sinceramente y obviamente me gusta la Publicidad y la Comunicación, pero ya no rige mi vida», y continúa diciendo «ahora vivo más la vida».

 

Conocí a Coral hace ya unos años. Nuestro punto de unión fue la Universidad Complutense de Madrid. Ella desde Tenerife aterrizaba en la capital. Conversaciones esporádicas nos hacían detenernos en algún punto del día o de la semana. Coral siempre andaba hablando con todo el mundo.

 

Coral representa ese poco a poco y con buena letra que tanto gusta en fresasconkiwi.com, y, sobre todo, el conocimiento absoluto de empezar de cero y desde abajo si así lo requiere la situación.

 

«Un día normal puede cambiarte la vida por completo», me cuenta cuando le pregunto por aquella etapa que tuvo tras sufrir una luxación del hombro causándole una grave lesión de los nervios, hace ya casi tres años. Ella vivió en Londres durante poco más de tres años y cuando se fue con vistas a mudarse a otra ciudad, pasó unos meses en su tierra natal para disfrutar de los suyos. En aquellos días, solía bajar a correr media hora, pero un día se cayó y se rompió el brazo.

 

«Es como un poco místico, tu estado emocional también afecta», afirma. Estuvo nueve meses entre terapeuta y fisioterapia hasta que le dieron el alta. En todo momento Coral es reflejo de claridad, de la puesta en marcha para la obtención de sus objetivos y de su positividad. Desprende coraje y continuación a pesar de las adversidades.

 

Tras su caída y posible no recuperación de movilidad de su brazo izquierdo, ella se decía a sí misma «si me lo curro, lo consigo». Lo cierto es que en aquella etapa de su vida, se sentía como «un cero y un fracaso». El hecho de que le lanzaran comentarios sobre la negatividad que desprendía o lo poco fuerte que se estaba mostrando, pues Coral siempre ha sido sinónimo de buenrollismo y positividad, le hacían sentir totalmente «banalizada» y con mucha frustración ante la situación.

 

Parece que hay veces en que uno no puede demostrar su tristeza o mostrar negatividad, pues ¿está mal visto quizás? Es bien conocido que sin penas, no hay gloria y, por tanto, podríamos asumir que la tristeza es también parte de nosotros y que deberíamos poder hablar de ello con algo más de libertad, al menos a veces, porque será ahí cuando logremos un mayor entendimiento sobre lo que le ocurre al otro.

 

Seguramente Coral debió de sufrir mucho al saber que podría haber perdido su brazo. Pero ahí la ves contándote su historia con la misma naturalidad con la que alguien te cuenta que ayer estuvo de compras.

 

Era 2013 cuando Coral viaja a Londres. Me cuenta que siempre fue una enamorada de la ciudad y era algo que tenía que hacer. Sus comienzos no fueron fáciles. Comenzó en una famosa cadena de cafés en Londres donde trabajó durante un año antes de pasar a un trabajo de oficina que le daría mayores oportunidades para acercarse a su sector.

 

«Ahora aprecio más otras cosas, como la calidad de mi vida». Antes se planteaba objetivos a largo plazo y ahora es más «cortoplacista». Está abierta al cambio y me cuenta que dice más te quieros que antes.

 

En su etapa final en Londres, las cosas no fueron como esperaba y su futuro allí ya no tenía el mismo sentido. «Con él fue como si me hubieran quitado todo. No tenía nada. Mi futuro se fue». Resultó que los planes que había hecho con el que fue su pareja, se truncaron rápido, como un abrir y cerrar de ojos. Aquella ciudad ya no le daba el cobijo que ella necesitaba y Coral en ese momento ya buscaba además una cercanía que Londres no se la podía dar. 

 

A día de hoy, Coral está en Bayona, cuya familia materna es de esa zona, y está en una fase muy buena; «Volver aquí ha sido como reconstruirme a mí misma» y está encontrando respuestas a los síntomas de ansiedad que ha padecido, ayudándola a paliarlos y controlarlos, así como indicios de depresión que llegó a tener. Me comenta, además, que deberíamos hablar más sobre los «trastornos psicológicos» y hablarlas con mayor transparencia.

 

Pero Coral no se detiene y sigue conservando ese lado de «ir a por todas». Recomienda a todos aquellos que busquen un cambio, que lo hagan y que lo hagan «ahora».

 

La fortaleza es para ella algo que se puede aprender, un «hábito» que ir adquiriendo poco a poco. Está en fase de reconstrucción siempre. Mira hacia el futuro y es muy consciente de que la vida te puede pegar con un cambio cuando quiere, pero para ella no pasa nada porque ella ya sabe que la vida es así, que hay que ir reconstruyéndose con ella.

 

Ella no duda de una cosa y es seguir su instinto. Seguirlo e ir haciendo su camino.

«Tus decisiones te van llevando, así que si sientes algo, no te quedes con el «¿y si?» y hazlo».

 

 

Entrevista #3

Charo Álvarez, 29 años

«El mundo es enorme»

 

Eran las 7.30 de la tarde cuando Charo llegaba a la boca de metro del centro de Lisboa. Un lunes cualquiera y un par de horas después de terminar el trabajo, me reunía con ella. Nos dirigimos a un bar de la zona. Algo fresco que nos mantuviera frescas y disfrutando del tiempo sería de las mejores opciones para escuchar su historia.

 

Charo es de esas personas que transmite tranquilidad y confianza, y está abierta a escuchar, hablar y compartir. El reloj ya marcaba las 8.00 de la tarde cuando empezamos a hablar del principio de su historia y a ir más a fondo con todo esto de empezar de cero, la búsqueda de tu propio camino y la seguridad de estar viviendo en consonancia con tu yo interior.

 

«Yo creo que es el miedo a sentirse más atada a un sitio que otra cosa», me responde cuando le pregunto por sus cambios de una ciudad o país a otro. Charo es capaz de ver la vida más allá. Mirando hacia el frente, consciente del vaivén y la valentía que hay que sacar para ir avanzando.

 

Su historia comienza cuando estudiaba Administración y Dirección de Empresas y le dan la beca Erasmus a Polonia, Varsovia. Días previos a presentarse para la beca se planteaba su vida. «Todo venía de lo mismo, me sentía atada por una relación y quería crecer personalmente. Irme de Erasmus me hizo ver que tenía que ir buscando un sitio poco a poco. Salir de mi círculo y de mi zona. Sí, de mi zona de confort. Tenía que salir de una rutina… porque el mundo es enorme», termina diciendo mientras se encoge de hombros.

 

Una vez terminó su Erasmus en Polonia, volvió a la Universidad para terminar su carrera universitaria. Lo que le siguió después fue un vacío laboral. No encontraba trabajo y eso le llevó hasta Málaga. Le gustaba el mundo turístico hotelero y consideró que Málaga podría traerle buenas experiencias en el sector.

 

Mientras tanto, se puso a hacer un curso en Comercio Internacional, que le hizo ver que realmente le gustaba este ámbito y de ahí pasó a hacer un Máster en Comercio Internacional. Doce meses en una empresa trabajando de los suyo bajo un contrato indefinido no fue suficiente para ella y lo dejó todo, hizo sus maletas y se compró un billete directo a Londres.

 

¿Siempre has tenido un objetivo u objetivos marcados verdad?, le pregunto. «Si, claro. Siempre he tenido unos objetivos. Ahí es donde le das sentido. Voy en busca de ellos».

 

La conversación fluctúa entre lo que significa para ella empezar desde cero y cuál ha sido sus puntos de inflexión para la toma de decisiones cuando tenía plena estabilidad. «Cuando ya no me ofrece nada donde estoy, lo dejo. Porque el mundo es muy grande».

 

Verdaderamente Charo me sorprendió cuando la conocí. Era 2016 cuando entraba como nuevo miembro en el bar inglés donde yo trabaja en Londres. Charo me contaba que había dejado España, un trabajo con contrato indefinido y amigos y familia detrás.

 

What the fuck fue realmente lo que pensé en aquel momento. España está en plena crisis y ella deja lo que muchos españoles están deseando tener. «No tuve miedo. Creo que los cambios son buenos. Siempre vas a aprender algo nuevo. Y siempre puedes volver». Esto me contesta cuando le pregunto si tuvo miedo en aquellas ocasiones donde decidió dejarlo todo.

 

Mi cara demostraba cierta sorpresa pues jamás había escuchado a nadie que no dijera nada negativo sobre el hecho de empezar desde cero, dejarlo todo o emprender un nuevo camino. Vuelvo a preguntarle, incrédula yo, sobre el hecho de que no tenga algo negativo que recalcar. No por meter el dedo en la llaga, yo personalmente tengo millones de cosas más positivas de haber salido de mi zona de confort que negativas, pero tengo aspectos negativos que destacaría. Charo no, Charo sigue desprendiendo tenacidad en sus palabras.

 

Pregunto de nuevo.

 

Han pasado un par de minutillos y bueno, he conseguido sacar algo negativo sobre el hecho de salir de nuestra zona de confort. En su caso es el tema de la adaptación. La adaptación es algo que dice que puede ser lo más complicado, pero es también algo positivo ya que te da ese aspecto de avance y de búsqueda.

 

«La vida son capítulos», le dijo un día su madre. Charo piensa que si quieres evolucionar, si verdaderamente sientes que necesitas un cambio, tienes que hacerlo. Todo los cambios que ha hecho han venido de un sentimiento personal, pero afirma que los cambios son buenos y que vienen de uno mismo, incluso aunque salgan mal ya que siempre hay algo nuevo que aprendes y, además, «siempre puedes volver al sitio del que viniste».

 

Me comenta que es cierto que no todos estamos hechos para el cambio, pero que hay que intentarlo. En su época de Erasmus conoció a gente que de la misma manera en que llegó, se fue. Pero todos ellos, se iban con un aprendizaje en sus espaldas, me comenta.

 

«Vi a mi madre llorando cuando cogía el avión para Polonia», me contaba hablando de su primera salida al extranjero y que aunque es «difícil», siempre se dijo «sigue hacia delante».

 

Charo lleva años haciendo sus propios pasos. Para ella el trabajo va y viene. Es consciente de que otros no podían haber hecho ciertas elecciones que ella ha hecho por no tener a alguien directamente dependiendo de ella y que hay otros factores que hace que una persona no pueda tomar el paso. Pero lo recomienda a todo el mundo que vea que está donde no esta agusto o no le guste del todo. A aquellos que vean o sientan, que donde están no es donde deberían.

 

No obstante, es consciente de que siempre hay algo o alguien a quien dejar atrás, aunque es un cambio que «lo necesitas tú».

 

Charo sigue viviendo en Lisboa. Aún no ha terminado su etapa, me cuenta, pero tiene claro que volverá a hacerlo si su etapa se termina y siente que necesita seguir progresando personal y profesionalmente.

 

«Siempre creí que cometías un error —le dijo hace unos años su padre—, pero ahora veo que poco a poco vas moldeando tu camino».

 

***

 

Puedes contarnos qué te ha parecido dejando un comentario más abajo o compartiéndolo.

En cualquier caso, ¡gracias por leer!

 

Nos vemos la próxima semana.

 

Un abrazo,

Rocío Eme ~

 

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Envío una recopilación de lo que he estado haciendo,

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