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Cómo Aprender Inglés Sin Tener Que Pagar Un Duro Más

Desde hace ya un tiempo, mucha gente me pregunta que por qué sigo viviendo fuera de mi país. Son muchas las razones que me han llevado a seguir viviendo fuera de España, aunque este post lo voy a dedicar en la primera razón que me hizo salir fuera de fronteras españolas.

 

Estaba yo en tercero de carrera cuando solicité la beca Erasmus. Había distintos campos para poner tus destinos favoritos. Yo decidí simplemente aquellos en los que pudiera hacer uso del idioma del inglés.

 

«Mañana ponen los resultados», nos decíamos unos a otros entre los pasillos de la facultad.

 

¿Elegida?

No, no lo fuí.

 

Sea como fuere, hice mi Plan B: me iría al extranjero una vez terminados mis estudios universitarios.

 

Tenía claro que quería mejorar mi nivel de inglés y a la vez, tener un cambio y experiencia cultural. No había sido posible esa vez, pero yo lo haría posible. Abrir mis propios caminos y avanzar hacia lo que yo quiero. Hay veces que el futuro de tus planes se ven torcidos por la elección de otrosNo pasa nada, siempre hay más de una opción, ¿nop?

 

No obstante, mi plan siempre fue estar fuera durante un año, aunque después la cosa se fue alargando poco a poco y aquí sigo, cinco años después.

 

Así que bueno, una vez terminado la facultad y un año más de especialización, me compré un billete para el día 4 de junio de 2014 con dirección Galway, Irlanda. No compré billete de vuelta, sería algo que decidiría unos meses después.

 

 

No a las clases tradicionales

Aquel verano dió para mucho y aquí te cuento qué alternativa a las clases tradicionales de idiomas opté por coger y no tener que pagar un duro más por aprender inglés. Ayudar en alguna que otra organización local y hacer rutas culturales y viajes por los alrededores también fueron una buena parte del plan.

 

Estuve exactamente el verano del 2014. Tres meses aprovechados hasta el máximo.

 

Esos tres meses en Irlanda estuvieron llenos de experiencias vitales. A pesar de la llovizna, los días sin sol y mi dificultad para comunicarme, aquellos tres meses fueron sin duda de los mejores hasta día de hoy.

 

Viajé sola (algo que recomendaría a todo el mundo) y aunque la compañía en casa era de buena referencia, tuve que enfrentarme también a nuevas circuntancias y a situaciones desconocidas.

 

Estos meses no eran en valde. Tenía un plan y una misión:

 

1) Aumentar mi nivel de inglés – Cierta fluidez sería suficiente

2) Encontrar trabajo – Ganar dinero mientras seguía mejorando mi nivel de inglés

 

 

Puesta en marcha

Galway sería mi casa en esos tres meses siguientes. Una mujer pelirroja, a lo más puro estilo irlandés, esperaría por mí aquel 4 de junio de 2014. Aún recuerdo aquel día.

 

Una vez aterricé en el aeropuerto de Dublín, me dirigí directa a la estación de autobuses con dirección la ciudad de Galway. Seis de la tarde, una lluvia horrible y una maleta de 20 kilos eran mis compañeros en aquel primer día irlandés.

 

A pesar del cansancio (y la lluvia en plena época de verano) fue genial. Hablé más que en todo mi viaje. Parece ser que mi nivel de inglés era mejor de lo que pensaba.

 

La necesidad de comunicación es vital cuando estás fuera y sola.

 

Recuerdo aquel 4 de junio cuando aquella mujer irlandesa, de la cabeza a los pies, me abrazó con fuerza al verme. Estuvimos en comunicación semanas atras, ya que venía referenciada por mi hermana, quien estuvo allí unos años atras también por referencia de unos amigos.

 

No podía ir mal, ¿verdad?

 

Vamos allá

Mi plan de estudio estaba dividido en gramática, listening, speaking y reading. Vaya, como cualquier división para aprender un idioma, aunque mi plan era el siguiente:

 

A) 2 horas de gramática – tiré de mis libros de colegio y la Escuela de Idiomas

Tenía esos tres meses para ponerme al día de lo que ya aprendí en su día con el inglés (era una cuestión de tiempo recordar lo que aprendíamos año tras año, siempre los mismos temas. Si terminabas por el tema 9 de 15, no importaba pues al año siguiente te tocaría empezar por el tema 1 de nuevo hasta lo que llegaséis. Y así como de un círculo vicioso se tratase, aprendíamos lo mismo una y otra vez en España. Era cuestión de tiempo recordar la base y ponerlo en práctica).

 

B) 3/ 4 horas de listening – gramática a través de la escucha y vídeos

B.1) 2 horas con profesores nativos a través de clases gratuitas colgadas en internet; yo en esos meses siempre utilicé Engvid.com. Pincha justo aquí y verás de lo que hablo.

B.2) 1/2 horas de televisión – cualquier cosa servía

El objetivo era empezar a entender su acento. Es algo que se puede hacer perfectamente mientras preparas algo de comer y mientras comes. Si te vas a quedar dormido y echar una siestecita, he escuchado que la mente aún así sigue trabajando y a través de la escucha pasiva se sigue aprendiendo, por lo que sería algo que ni tan mal. Y por las noches, antes de dormir, una película o serie solía ser el cierre del día.

 

C) Speaking de 2 a 4 horas – diversas maneras

C.1) 2 tandems por semana (tuve un par de semanas que llegué a organizar hasta cuatro. Así que si son más de dos, mejor que mejor): si no lo conoces, los tandems son intercambios de idiomas. La idea es quedar con alquien que quiera practicar el idioma que tu dominas para poder pacticarlo y viceversa. El otro te ayudará a practicar el idioma que tu estás queriendo aprender o mejorar y así los dos ganais. Yo solía hacer media o una hora por lengua. Nos solía costar lo que vale un café o una cerveza.

C.2) Hablar con la familia, compañeros de piso, ir a museos, teatros, pasear o pararse en una cafetería y hablar con cualquier nativo era suficiente para practicar el idioma. De todos modos, los irlandeses son gente muy abierta y la mayoría, por no decir todos, siempre tienen palabras de agradecimiento e historias que contar.

 

D) Reading – ve a una biblioteca pública y coge cualquier libro

Yo empecé leyendo libros infantiles o para adolescentes. Un año después empezaba a leer el periódico local y así progresivamente hasta poder leer temas más específicos.

 

Este planning era para llevar a cabo de lunes a viernes y los fines de semana eran para disfrutar de donde estaba, conocer gente y tomar alguna que otra Guinness en cualquier bar irlandés 🙂 En Galway siempre encuentras un bar donde escuchar música en directo. Así que los fines de semana seguía aprendiendo el idioma, de forma más divertida y disfrutando del momento.

 

 

Actividades complementarias – Voluntariado social

Colaboré con algunas organizaciones sin ánimo de lucro que me permitieron no solo mejorar mi nivel de idioma, sino además ayudar a gente necesitada, conocer nueva gente y encontrar nuevas experiencias.

 

1) Brigit’s garden; un espacio creado por la pasión de una mujer por la naturaleza y la educación.
Me convertí en jardinera durante unas horas un día a la semana durante un mes. La verdad que fue inspirador.

 

2) COPE Galway; una casa de acogida para mujeres y niños de la ciudad de Galway.
Durante tres semanas, dos italianas, dos irlandes y yo estuvimos pintando algunas zonas en común de la casa. Esta experiencia fue una mezcla de emociones, donde se respiraba humanidad en cada esquina de la casa.

 

3) Galway Fringe Festival; un evento que lleva años celebrándose en Galway para mostrar el arte en sus diversas formas. Aquí colaboré en distintas fases del festival, pero principalmente estuve vendiendo tickets de entrada para las actuaciones. Esta experiencia fue enriquecedora y aprendí del arte algo más que música en directo.

 

Y así es como comencé mi etapa internacional. En agosto empezaría mi nuevo trabajo. Aupair e Inglaterra serían mis siguientes pasos.

 

¡Te cuento más en el siguiente post!

 

Un abrazo,

Rocío Eme ~

 

PD: Galway es una ciudad espectacular. Por favor, si tienes ocasión de ir, no lo dudes. Si puedes ir en verano, mejor. Hay eventos, fiestas y conciertos en directo prácticamente todas las semanas y muchos en plena calle. En verano hay más días de sol de los que uno puede esperar.

En Galway, la gente vive bajo la lluvía, como nosotros bajo el sol. Siempre encuentras a alguien en la calle tocando, cantando o dibujando.

Una vez por semana salen a escuchar música tradicional y compartir el momento con los suyos o con otros. Sus nights out son para disfrutarlos en común.

Los irlandeses viven la música, la cerveza y la vida. Ojalá algún día pueda volver.

 

 

Envío una vez al mes una recopilación de lo que he estado haciendo,

¿Nos vemos dentro? 

Curiosa e inconformista - Abriendo caminos y creando los mios

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