Final de Septiembre con 427 Palabras

De nuevo miércoles, y con el mes de septiembre a punto de terminar.

 

Ya se nota que los días son más cortos y que el frío va metiéndose entre nuestras sábadas, recordándonos que ya es hora de poner el edredón.

 

Entre tanto y tanto, yo ando planificando nuevos objetivos, planes y nuevos projectos y también entre tanto y tanto, he estado escribiendo más microrrelatos, de esos que me da por escribir cuando no sé de qué escribir y me apetece escribir. Creo textos de la nada, solo por el simple hecho de que disfruto y me inspira.

 

Y así de 100 en 100 voy contando pequeñas historias. Aunque esta vez cada uno de ellos no llega a 100 palabras y entre todos ellos suman un total de 427 palabras.

 

#6 – Libertad

Solía montar en bicicleta, todos los días. Le encantaba pues para él era su momento de ejercicio y de escuchar música. Solía trabajar en la construcción de un edificio de siete y media de la mañana a cinco y media de la tarde. Llegaba a casa, cenaba algo y descansaba por un rato. Después se ponía a hacer aquello que más le gustaba; dibujar. Y dibujaba bicicletas, aquellas que solía montar y aquella exactamente que le hacía sentir en libertad.

 

#7 – Maletas arrinconadas

Érase una vez una maleta que pasaba sus horas, días y meses tras la puerta de una habitación. No sabía muy bien qué había al otro lado. Tan sólo sabía lo que podía escuchar de aquellos que entraban y salían. De sus conversaciones, de lecturas y de susurros. De vez en cuando se preguntaba si algún día ella también podría vivirlo, olerlo, saborearlo. Se preguntaba si algún día esos que habitaban aquel lugar la sacarían a todos aquellos sitios de los que solían hablar.

 

#8 – Colinas

De tanto subir y bajar colinas, ni se apuntó al gimnasio. ¿Para qué si ya tenía aquellas colinas, de las que hacer uso en la hora del día que prefiriera? Y tenía además los parques, uno exactamente a diez minutos de su casa. Parques llenos de aquellas máquinas que ayudan a ejercitar los músculos y diamétro de su cintura. Y a respirar aire fresco. Pero respiraba mejor al usar las colinas de los libros que tenía la última estantería de la pared, esa que alimentaba cada mes con algún libro nuevo.

 

#9 – Una copa de vino

Bebamos una copa de vino por la vida, por los años juntos y aquellos que aún nos quedan. O no. Pidamos otra ronda de vino por los momentos vividos y por los que aún nos quedan. Bebamos con sentido y con motivos. Llenemos un poco más las copas de recuerdos. Llenémoslas con fotos y risas. Ríamos tan alto que no podamos escuchar ni nuestra propia mente. Ríamos tan fuerte que no sintamos ni el dolor que invade nuestra alma. Brindemos y celebremos que seguimos aquí juntos.

 

#10 – Aquel cigarro asqueroso

Se evaporaban los días como el humo de aquel cigarro asqueroso que coges entre tus dedos. Se evaporaban los segundos, las horas, los días y los meses tras las caladas de esos cigarros fumados. Se esfumaban las conversaciones racionales, que de sentido ya se hablaría algún otro día. Se fumaba y esfumaba. Y entre calada y calada, se quedaban aquellos cuatro discutiendo del tiempo, del calor y del frío, del día de ayer y del mañana. Fumando y esfumando se pasaba el hoy y el presente.

 

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Envío una vez al mes una recopilación de lo que he estado haciendo,

¿Nos vemos dentro? 

Curiosa e inconformista - Abriendo caminos y creando los mios

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