Me Voy

En una semana me voy.

Lisboa pasará a ser otra gran ciudad que ha marcado un antes y un después en mi vida (aunque nunca volverá a haber nada como Londres).

 

Lisboa será una de esas etapas memorables para el resto. Una de esas casualidades que pasan por tí, y que pasan además como un abrir y cerrar de ojos. Porque jamás pensé que después de Londres vendría a esta ciudad, ya que mi plan inicial era quedarme en España.

 

Ha sido rápido, pero intenso. Muy intenso. Ha sido 1 año y medio lleno de experiencias y vivencias. Salir de mi gran zona de confort de nuevo fue y ha sido la base de toda esta aventura.

 

Etapa terminada

Lisboa me ha abierto un poco más los ojos. 

 

Después de 3 años en Londres tan solo necesitaba algo de aire fresco, de días de sol y de no estar todo el día metida en un transporte público para llegar al trabajo, a mi casa o para ver a mis amigos y hacer quedadas.

 

Después de Londres vino Lisboa y encontré la calma. Lisboa me ha dado esa calma que anhelaba y que, a pesar de que Londres siempre será mi ciudad, Lisboa me ha dado algo que jamás podría haberme dado Londres. 

 

La paz que se respira en este país es otra. Quiero decir, no la paz de esperar media hora a que te sirvan en un bar o a tardar horas en las colas del supermercado. Porque eso es algo que nos frustra a todos. Sin embargo, puedo verlo desde el otro lado de la moneda y entender ese dicho de la «paciencia portuguesa».

 

El tener paciencia y calma ante lo que pasa es realmente valioso y más en este mundo de estrés, de prisas y de tener que hacerlo todo… al menos aquí uno puede ver que darse su tiempo ante las circunstancias y no ponerse nervioso por tonterías o por el propio frenesí del día a día es algo grandioso. Porque afecta directamente a nuestro estado emocional y, por tanto, a nuestra actitud ante el día que tenemos. ¿Qué más da si tardo 5 o 30 minutos más en hacer algo si al final el resultado va a ser el mismo? Así que paciencia, paciencia portuguesa ante la vida.

 

Las comparaciones son odiosas

Es inevitable no llegar a la comparación. Y no me gustan las comparaciones porque las comparaciones suelen ser en sí odiosas. Pero en este aspecto de tomarse la vida con más tranquilidad y relativismo se me hace costoso no caer en ello.

 

Lo comparo con el vaivén descontrolado de Londres, de sus calles, trenes, metros y autobuses, donde el tiempo apremia. También le encuentro su lógica, ¿no? Allí una ciudad de más de 8 millones de habitantes frente a la pequeña Lisboa con poco más de medio millón. Tiene su lógica, pero después ves como viven aquí. Que con poco, están todos en las calles, con eventos durante la gran mayor parte del año. Las famosas arraiales, esas verbenas de barrio donde puedes ver a familias enteras disfrutando de un gran churrasco o unas simples sardinas, una copa de vino y música de fondo, sentados en sillas de madera o de playa, porque ahí están disfrutando todos juntos. No importa tanto el decoro o la forma, sino el contenido; estar con los tuyos. En cambio, en Londres es la ciudad del todo y para todos, pero era y es complicado encontrar ese espíritu de unión. No es que no lo encontrase, porque también lo vi y viví, pero es tremendamente más complicado por la magnitud de la ciudad y la forma en la que está creada. 

 

Con todo esto lo que quiero contarte es que Lisboa te permite vivir y llevar una vida más tranquila. Esto, y creo que independientemente de la edad que uno tenga, siempre tiene más valor para uno. 

 

Las diferencias sean obvias o no, cada una de esas ciudades te dan cosas y aprendes cosas distintas. Que es la parte molona de viajar.

 

He estado pensado que si tuviera que decir en pocas palabras que me llevo de cada una de estas dos ciudades, qué diría. Y es justo lo de abajo con lo que me quedo:

 

De Londres probablemente me llevo la constancia, el trabajo duro y el espíritu emprendedor. Cerveza y frío van de la mano.

 

De Lisboa seguramente me llevo que la vida está para vivirla y que con paciencia y tranquilidad se sigue viviendo igual, pero un poquito mejor. Sol y música van de la mano.

 

Pero síp, me llevo mucho de Lisboa.

 

Fue cuando llegué cuando realmente lo comparaba todo con Londres. No podía evitarlo. Mi mente comparaba todo lo que iba viendo por Lisboa con todo lo que había visto de Londres. Por lo que las realidades en un principio chocaron.

 

En Londres el panorama laboral es de lo mejor. La situación financiera es probablemente de las mejores a día de hoy y sabes que, en cualquiera de los casos, tu situación laboral puede cambiar e ir a mejor económicamente. 

 

Lisboa, en cambio, no es un secreto pero cuesta mucho poder despegar económicamente. Y estoy hablando en términos generales, por supuesto habrá tantos casos como personas. 

 

Puedo darme como agradecida y con suerte de haber trabajado para empresas donde mi situación económica me permitía quizás más que a otros, un país donde el mínimo salarial está en 600 y en Reino Unido en 1200. 

 

Etapa terminada, nuevas oportunidades

Me he encontrado a gente de la que me llevo muchísimo; del mundo laboral, y sobre todo, de la vida. No pretendo ponerme melancólica ahora, pero la diferencia de vivir en un sitio u en otro son básicamente las personas.

 

Cuando dejé Londres pensé lo mismo que cuando decidí dejar Lisboa; etapa realizada, etapa terminada. Y con cada etapa terminada, siempre vienen un montón de puertas por abrir.

 

Me gusta enfocarme más en las oportunidades y en todo lo que me queda por vivir, que en pensar que mi vida aquí en Lisboa termina. Porque nunca se sabe, podría volver. 

 

Pero cuando uno sabe que algo se termina, yo prefiero pensar en nuevos comienzos. Y en tomar decisiones. Pensar en algo más en donde encaminar los próximos pasos, y porque me encanta ese gusanillo de saber que siempre hay más.

 

Ya sabemos que somos seres insatisfechos y que siempre buscamos más (sea cual sea el tema o motivo). Es bastante lógico yo creo, más que nada porque no somos solo cuerpo, sino que además tenemos cerebro, sentimientos y espíritu. Y dentro de nosotros siempre hay algo que nos hace pensar en más. Pues vamos allá, ¿si?

 

C’ést la vie

Los nuevos comienzos y las etapas terminadas me gustan cogerlas cuando tengo que hacerlo. Si llevas tiempo pensando lo mismo una y otra vez, entonces es el momento.

 

Tampoco te voy a mentir y aunque haya tomado la decisión de terminar esta etapa bien firme, también hay nostalgia y tristeza. C’ést la vie.

 

Ahora a pocos días de dejar Lisboa, siento que esta etapa ha terminado, pero siempre puede haber un nuevo libro por escribir y quién sabe pronto vuelva de nuevo. 

 

¿Reflexión del día?

Ha sido un año de millones de cosas; momentos muy felices, momentos muy divertidos, pero también otros más turbulentos y dudosos… a ver si es que la vida va a ser todo jolgorio.

 

También he experimentado que la vida puede ser decepcionante y más corta de lo que uno podría imaginar, a veces nos preocupamos por cosas banales y con poco sentido para darle tanta importancia. Pero además he visto que es sorprendente y bonita, y te trae a gente y situaciones inesperadas cuando menos lo esperas y más lo necesitas.

 

Que Portugal tiene paisajes in-cre-i-bles. Te lo juro, si puedes escápate donde sea. Pon algo en Google y ve, tiene paisajes que hay que verlos y tal cual puedes volverte a casa y listo. Solo te garantizo que volverás como nuevo.

 

Y sobre todo, lo que más me llevo de las dos ciudades es que la vida con sol es muchísimo mejor.

 

Y sinceramente creo que lo que verdaderamente nos hace felices son las relaciones humanas que tenemos, que nos encontramos, que conocemos, que vivimos y que nos hacen seguir hacia delante. O estar en el mismo sitio, tranquilos 🙂 

 

Brindis

Un brindis online a todas aquellas relaciones de verdad, honestas, sin mentiras ni codicias, aquellas de las que no hay que prescindir, que a pesar de que la tormenta venga, siguen estando ahí para prestarte su paragüas o para simplemente escuchar el sonido de la lluvia contigo.

 

O quizás simplemente para tomar una cerveza bien fría cuando el sol está justo allí arriba. 

 

Cheers – como dirían los ingleses

y Saúde – como dirían por aquí los portugueses

 

Un fuerte abrazo,

Rocío Eme ~

 

No te olvides de compartir si te ha gustado o de comentar cualquier cosa justo abajo.

Puedes también seguir a Fresas con Kiwi en la Macedonia de Reflexiones o en Facebook

 

 

Curiosa e inconformista - Abriendo caminos y creando los mios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *