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Mis 5 días por el Camino Portugués de la Costa – Capítulo 1

Un mes antes no paraba de darle la vuelta a la misma idea y me puse a leer sobre el Camino de Santiago; una ruta de peregrinación jacobea de hace ya algunos siglos y que en los últimos años ha ido adquiriendo más notoriedad.

 

Ya lo conocía, pero esta vez quería conocer sus rutas y tener algo más de información. Tenía cinco días en los que quería salir de mi rutina y conocer, más allá de Lisboa, la cultura portuguesa y sus locales.

 

Tenía especial interés en conocer más de cerca su naturaleza y gastronomía y me vino a la cabeza el Camino de Santiago. Y porque me gusta mucho andar.

 

Creo que era el plan perfecto que andaba buscando, salir de esa rutina en la que nos vemos envueltos y porque la idea de pasar esos día de vacaciones yendo y viniendo de la playa no me atraía tanto.

 

Yo misma en el Camino

Quería hacer algo más

Te contaba en otros post que mi experiencia en el extranjero empezó en 2014 cuando cogí un avión sola y me fui a pasar el verano a Galway, donde viví durante tres meses. Quizás este viaje me lo planteé de la misma manera, pero a menor escala.

 

Es decir, me apetecía hacer de nuevo un viaje sola y considerando que tenía 5 días que aprovechar de mis vacaciones y tras varios días dándole vueltas a la idea, decidí coger la mochila y andar por la costa portuguesa todo lo que pudiera.

 

Estuve leyendo de distintos sitios, valorando las distintas rutas, la historia del camino, el significado para unos y el significado para otros, los pro y contras y finalmente me decidí: 5 días por el norte portugués y 5 días para volver a las excursiones de día, el senderismo, la fotografía, la naturaleza y la aventura de conocer sitios inesperados.

 

Ha llovido un poco desde entonces

Han pasado exactamente diez meses desde que salí desde Lisboa con dirección a Porto. Un viaje que llevaba tiempo pensando en hacer y que no se hizo realidad hasta septiembre del año pasado.

 

Y justo hoy quería contártelo, para no tener estos recuerdos ahí guardados en el cajón, y para contarte mi experencia.

 

Lo he tenido que dividir en dos capítulos ya que en uno me parecía un poco largo y es que quiero contártelo todo.

 

Comenzamos

El 1 de septiembre de 2018 me levantaba a las 9 de la mañana para echar los últimos vistazos a mi mochila de 10L, desayunar algo, vestirme y calzarme las deportivas para empezar mi camino. No, no me levanté excesivamente temprano. Era mi primer día de vacaciones después de meses y me apetecía levantarme sin escuchar la alarma del despertador. 🙂

 

Por cierto, contarte que hay millones de rutas diferentes en toda europa a día de hoy en relación al Camino de Santiago. En Portugal hay dos opciones:

 

Opción A – Caminho Português da Costa

Opción B – Caminho Português Central

 

En total hay alrededor de 258 km, desde Porto a Santiago por el Caminho Português Central y sumando unos cuanto más a los 258 km si haces la opción B, ya que al ir rodeando la costa hay tramos que se expanden.

 

No tuve dudas de elegir el primero de ellos porque podría estar junto al mar. Que aunque soy más de montaña, me encanta el sonido del mar y las puestas de sol me resultaron más interesantes verlas desde la playa, por la época en la que estábamos.

 

Me dirigí a la estación de autobuses en Lisboa, y un bus me dejó en pleno centro de Porto en 3 horas y media. También hay trenes y aviones que te dejan en Porto, saliendo desde Lisboa, y los precios de los billetes suelen ser bastante equitativos. Entre tren y autobús puedes llegar a tenerlos por el mismo precio, el cual ronda los 20- 25 euros.

 

Una vez en Porto, me dirigí a la catedral de la ciudad donde recogería la credencial del caminante (una pequeña libreta en la que se recoge mediante sellos las localidades por las que has pasado).

 

Por qué desde Porto

Decidí empezar desde Porto para poder conocer el entorno portugués antes de llegar a la frontera española y terminar en Santiago. Desde Lisboa me parecía demasiado larga y la parte centro- norte la desconocía más que la del sur que es donde vivo.

 

Aunque caminé durante cuatro días, sabía que no llegaría a Santiago y que tenía que divivir este viaje en dos partes. Aún estoy en vistas de poder hacer la segunda parte de este viaje y terminar mi camino hasta llegar a la meta; Santiago de Compostela.

 

Así que en este post te cuento desde que empecé en Porto hasta que llegué a Viana do Castelo. Me hubiera encantado haber terminado en Caminha que hace frontera con Galicia, pero a medida que vas caminando te vas dando cuenta que el camino es para disfrutarlo. Las prisas no sirven de nada, y que la tranquilidad del paseo merece hacer a veces menos kilómetros para disfrutar de la naturaleza, el paisaje o gente que vas conociendo a lo largo de los días. Poder ver el mar, las playas que tienen, las calas, acantilados escondidos, pueblos pesqueros y conocer a nuestro país vecino más allá de Lisboa y su multiculturalidad fue sin lugar a dudas la mejor opción que tomé.

 

Además cuando viajas sola, la experiencia es quizás más enriquecedora.

 

Hablemos de la ruta

Dicho esto y organizado mi itenerario (siempre teniendo en cuenta el número de kilómetros + albergues), me fuí a Decathlon y me compré lo que sería mi maleta para cinco días. Ten en cuenta que el primer día lo usé para salir con tranquilidad, terminar la maleta y pasar el día en Porto, por lo que estuve andando exactamente 4 días.

 

RUTA

Día #1 – Lisboa – Porto

Día #2 – Porto – Labruge

Día #3 – Labruge – Póvoa de Varzim

Día #4 – Póvoa de Varzim – Marinhas

Día #5 – Marinhas – Viana do Castelo

***

KIT IMPRESCINDIBLES

– Mochila 10L
– Toalla de microfibra
– Gorra
– Impermeable
– Crema para el sol
– Mini-kit de supervivencia; tiritas, mercromina, algodones y pastillas para el dolor de cabeza o inflamatorios (y voltaren, por si las moscas. A mi se me olvidó y me hubiera venido genial. Te cuento más adelante el por qué…)

 

Mis días por aquella parte del país del bacalao, las sardinas y las bifanas dieron para mucho, y tuve de todo un poco desde el primer día. Pero antes de terminar con este capítulo, quería contarte aquellos aspectos que tendría que haber hecho más hincapié y aquellos otros aspectos positivos con los que me quedo después de todo.

 

– Aspectos de mejora – 

#1 – Nunca pensé que un 1 de septiembre sería tan ajetreado como lo fue. De haberle echado un vistazo a los trenes para ese día (de Lisboa a Porto), hubiera podido irme en tren y haberme ahorrado una hora de viaje e ir más cómoda por el mismo precio.
#2 – Nunca más me llevaré pantalones cortos de tela vaquera. Nunca lo haré si el clima es tan húmedo como el que tuve y obvio los albergues a los que vas no tienen una secadora. No conviene llevar unos pantalones así cuando al no secarse el olor a putrefacto que iban cogiendo poco a poco se volvió asqueroso con los pocos días. En el capítulo 2 te cuento cómo fue.
#3 – Camisetas térmicas para el calor – que transpiren y que puedas hacer varios usos. La mochila te pesará menos o tendrás espacio para otras cosas de mayor interés.
#4 – Saco de dormir – había leído que en los albergues te dan mantas o simples sábanas para pasar la noche. Es cierto, pero no en todos y hubo un par de noches que lo eché en falta. Total uno pequeño agarrado a lo alto de la mochila no suele hacer mayor diferencia y es bastante socorrido.
#5 y ¡más importante! – Haz algo de ejercicio días o semanas previas a la caminata – pasé de andar 10 minutos cada día para coger el metro e ir al trabajo a andar una media de 20 km por día… Hacer algo de ejercicio te ayudará para no acabar como yo, medio coja con una tendinitis en uno de los pies desde el primer día (je je).

 

– Aspectos positivos – 

#1 – Organizar todos los días para andar durante las mañanas y disfrutar del resto del día – Creo que en este aspecto mi organización estuvo muy bien y pude disfrutar del camino con tranquilidad. Cada mañana paraba a desayunar una media hora en algún bar de la zona. Un buen café y repasar el plano por la mañana me daba la organización y energía necesaria para afrontar la mañana.
#2 – La mochila de 10L es más que suficiente para una persona y una jornada de cinco días – Llevar lo justo es clave y la espalda te lo agradece al final de los días.
#3 – Aprovechar cada día a ir a la playa y no quedarme en el albergue después de terminar una etapa – Salir, dar un paseo por la playa, comer algo típico y pillar aquel atardecer en unos de los días de camino fue también clave en mi experiencia.

 

Lo dicho, esto no es todo de mi Caminho Português da Costa porque en el capítulo 2 te cuento día a día mi ruta.

 

¡Nos vemos!

Un abrazo,
Rocío Eme~

 

Envío una recopilación de lo que he estado haciendo,

¿nos vemos dentro? 

Curiosa e inconformista - Abriendo caminos y creando los mios

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