Por Qué Viajar Solo Siempre Merece la Pena

Desde que hice el Camino de Santiago sola, ha habido mucha gente que se ha sorprendido con tal hecho. Con el hecho de haberlo hecho sola.

 

Lo cierto es que ya había hecho otros viajes por mi cuenta. De coger la mochila y hacer un viaje por alguna ciudad cercana que tuviera en el país donde estuviera en ese momento.

 

Siempre he creído que hay que aprovechar cuanto más los momentos y los lugares donde estamos. Nunca se sabe si se volverán a repetir.

 

Pero por qué

Mi parte de viajar sola empezó hace algunos años, justo cuando empecé mi andadura en el extranjero, aunque lo cierto es que ya antes me gustaba hacer mis paseos o alguna que otra visita a algún museo o exposiciones.

 

Lo que me llevaba a todo esto es el hecho de poder hacerlo cuando quería hacerlo. No pasa nada por querer hacer algo en un momento dado solo, pues no siempre uno puede coincidir con otros para poder llevar a cabo los planes que uno quiere. Todo el mundo tiene su vida, sus horarios y sus gustos y apetencias. Y es bastante complicado poder coincidir con todos aquellos que quieres para hacer un plan determinado. Y porque hay veces que esperar a poder coincidir todos juntos es más que complicado y podría llevar meses, años o al final no llevar a cabo ninguno de esos planes o viajes que uno quiere hacer.

 

Y es que cada vez más, me preguntan que si tal viaje lo hice sola y cómo y por qué lo hice. Así que he decidio escribir sobre ello y he llegado a la conclusión de que hay 6 buenas razones para que viajar solo merezca la pena y lo recomiendo siempre al 100%:

 

  • Autonomía e independencia
  • Flexibilidad
  • No estás solo
  • Tiempo para tí
  • Hay ciertas películas que solo existen en tu imaginación
  • Actualización, descubrimiento y reinvención

 

Te las cuento

 

#1 – Autonomía e independencia

Viajar solo te permite llevar tu propia planificación y organización.

 

Poder hacer tus horarios, ir a los sitios que más te gustan, pasar más o menos tiempo es aquellos lugares que te interesan así como gastar más o menos dinero es pura autonomía. Además no tienes que hacer ninguna espera y puedes moverte a tu libre albedrío.

 

Eres dueño de tu tiempo, espacio y movimientos.

 

#2 – Flexibilidad

 

¿No te ha ocurrido nunca que has querido pasar más tiempo que el resto en algún sitio, pero has tenido que irte rápido y deprisa porque si no perdías al grupo o el autobús o tren de vuelta?

 

Cuando viajas solo esto no importa. Directamente no existe. Puedes modificar tus planes en función de tu experiencia real y al instante.

 

En contraposición, también el viajar solo te da la posibilidad de conocer a diferentes personas y esto puede llegar a hacer que tengas que modificar tu billete de vuelta o ampliar alguna actividad.

 

#3 – No estás solo

 

Como te digo, cuando viajas solo puedes llegar a conocer gente muy diversa y muy interesante. Quizás hacer nuevos amigos con los que volver a quedar o amigos que pueden llegar a convertirse en buenos amigos el resto de tu experiencia en el viaje o para toda la vida.

 

En cualquier caso, nunca vas a sentirte solo. Sentirse solo creo que es más un sentimiento que una realidad. En todos estos años, cuando he viajado sola, nunca me he sentido sola. De hecho siempre cuando lo he necesitado he tenido ayuda, ya sea porque andaba perdida en mitad del pueblo o la ciudad donde estaba, porque estaba buscando un sitio en particular y no lo encontraba en el mapa o quizás porque (y me ha pasado bastante) me he quedado sin bateria del móvil (y no tenía para cargarlo) y he tenido que recurrir a alguien para que me echara una mano.

 

Nunca me he sentido sola.

 

También porque siempre he tratado de mantenerme activa y buscando planes para conocer a gente nueva: locales, inmigrantes como yo o simplemente gente que viajaba también por su cuenta.

 

Y esto es mucho más fácil de lo que uno puede imaginar. Todo empieza con una pequeña búsqueda por internet o mirando carteles por la localidad en la que te encuentras. Después dirigiéndote al sitio donde se realiza la actividad y por último presentándote.

 

Mi mayor ejemplo pueden ser los «language exchange»: eventos que se realizan en bares o pubs y a los que acude cantidad de personas de todo el mundo. Fue mi principal foco para salir y conocer a gente y hacer nuevos amigos y disfrutar de la vida social mientras aprendes otros idiomas, conoces otras culturas y, sobre todo, te relacionas con otras personas.

 

Otro ejemplo, son las actividades de voluntariado que he hecho. En Irlanda, colaboré con organizaciones locales para el desarrollo de servicios a la comunidad. De una de las organizaciones con las que colaboré (COPE Galway) conocí a dos amigas italianas con las que pasé el resto del verano en Galway (excursiones, salidas nocturnas y otras colaboraciones locales como trabajar para el Galway Fringe Festival).

 

Así que aunque sientas que vas a estar solo, no te preocupes porque siempre habrá más gente como tú. No esperes que te busquen, y búscalos tú.

 

#4 – Tiempo para tí

 

Esta es la otra cara de la moneda cuando viajas solo. Nunca estarás solo, pero puedes estar solo.

 

Me explico.

 

Está claro que viajar solo significa salir de tu zona de confort, zona de conocidos y lugares, hábitos y rutinas conocidas. Pero lo que hay que tener también claro es que es esto precisamente lo que te permite tener mayor tiempo para tí; para conocerte a tí mismo un poquito más.

 

Viajar solo te da mayor amplitud de miras. Por cojones te da otras maneras de ver lo que tienes enfrente o a tu alrededor.

 

Al principio uno puede pensar que dónde se ha metido, qué es eso y qué puede hacer ante esas opciones. Y es bueno porque desemboca en conocimiento. No solo de lo que tienes ahí ahora, sino de tí mismo y esto a la larga o a la corta siempre es bueno para uno porque podrás decidir mejor en función de lo que quieres (o de lo que no quieres).

 

El sentirse solo es parte del viaje, pero puedes tomarlo como miedo e incertidumbres complejas o bien tomarlo como oportunidades y enfrentarte al genial mundo de conocerte más a tí mismo, de lo que tienes en ese preciso momento y a apreciarlo/te.

 

#5 – Hay ciertas películas que solo existen en tu imaginación

 

Aquí de nuevo entro en esos sentimientos y emociones básicas que todos tenemos como es el miedo; miedo a que te atraquen, miedo a que alguien te persiga, miedo a perder todas tus pertenencias, miedo a… y un largo etcétera que podríamos hacer en una lista interminable.

 

Siempre hay miedos cuando uno viaja solo, pero si te paras a pensarlo en frío todos esos miedos pueden surgirte en cualquier otro momento cotidiano y dentro de tu rutina o día a día.

 

Vale, si te vas a otros países con culturas más radicales o con leyes más o menos restrictivas, la posibilidad de que algo no muy bueno te ocurra es mayor. Estoy de acuerdo. Pero en estos casos es entonces cuando entra en juego nuestra planificación y organización; aquella en la que hay que pasar más tiempo de búsqueda para ajustarla a la situación o al viaje esperado. Cosas como volverte de día al albergue o dondequiera que estés pasando la noche, llevar suficiente bateria en el móvil por si tienes que recurrir a tener que coger un taxi o un uber o hacer llamadas urgente, guardar dinero en efectivo por si tienes que recurrir a un plan B, leer bien sobre dónde va a desarrollarse tal actividad o evento al que vas a acudir…

 

Hay un sinfín de opciones antes de emprender un viaje que vas a hacer solo. La calidad del viaje siempre dependerá de tí y los miedos serán además tambien menores.

 

#6 – Actualización, descubrimiento y reinvención

 

No sé tú pero a mi cada vez más me gusta descubrir cosas nuevas. Creo que es así como vamos avanzando poquito a poco, no dejándote caer por lo mismo de siempre y estar en continúo reciclaje y actualización.

 

Cuando viajas solo ya te digo que no te queda otra más que estar abierto a nuevas cosas y si no lo estás, no pasa nada ya verás que acabarás viéndolo.

 

Al viajar solo primero tienes que actualizarte porque desde el momento en que empiezas a organizar el viaje, ya entras en una dinámica de actualización y descubrimiento. Yo suelo leer en internet varios artículos sobre la zona, sobre lo que más me apetece (gastronomía, cultura, ocio…) en ese momento y no me conformo con uno solo, sino que trato de leer al menos en distintas fuentes que me den una idea mayor sobre el sito al que voy. Así voy formando mis expectativas y organizando el día.

 

Por último, hablo de reinvención porque es lo que puede ocurrirte al viajar solo. Tienes más tiempo para estar en aquellos sitios que más te gustan, conocer nuevos lugares, cosas, sitios, gente y conocerte a tí mismo.

 

Reinventarte es descubrir algo nuevo, empezar desde cero y llegar a ver mejoras de errores del pasado y en base a todo eso ir reconstruyendo o seguir construyendo tu futuro.

 

¿Tú que opinas? Deja algún comentario o comparte con algún amig@ si crees que le puede servir de ayuda 🙂

 

¡Hasta el próximo miércoles!

 

Un abrazo,

Rocío Eme ~

 

P.D.1 – Te dejo dos enlaces en los que te cuento sobre mi viaje haciendo el Camino de Santiago por la costa portuguesa, dividido en 2 capítulos: el primero donde te cuento mi fase de organización y aquellos aspectos positivos y de mejora para próximas veces y en el segundo donde te cuento más despacio sobre cada uno de los días.

P.D.2 – La foto de portada es una que me hizo mi hermano cuando vino a visitarme a Lisboa, en el mirador de Santa Lucía y que te recomiendo que vayas si tienes ocasión porque las vistas son preciosas.

 

 

Envío una vez al mes una recopilación de lo que he estado haciendo,

¿Nos vemos dentro? 

Curiosa e inconformista - Abriendo caminos y creando los mios

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