Ya decía Heráclito que “nada es permanente, excepto el cambio”.

La vida es un continuo vaivén de cambios. A veces cambios que provocamos nosotros. Otras, cambios que nos vienen dados y no podemos hacer otra cosa que asumirlos y afrontarlos como mejor podemos. 

La vida nos pone en ciertas circunstancias que no queremos, que ni siquiera esperamos, y nos hace coger el cambio. 

Aceptar el cambio que nos viene es lo principal. Aprender a disfrutar del cambio es lo que le sigue, porque siempre habrá algo positivo que sacar de ello. Siempre. 

Nos gustará más o menos, muchísimo o nada, pero tengo claro que de todo cambio siempre sale algo positivo y bonito de vivir.

El dolor que nos puede surgir puede servir como canalizador, como si de un embudo se tratara. Ese que sirve para tocar la verdad, y abrazar el cambio. Un embudo que limpie las impurezas y resulte en un goteo de mejora y esperanza.

En estos tiempos de crisis mundial, con un virus propagándose a velocidad del rayo, afectando en todos los aspectos de la vida de uno, debemos coger el cambio y abrazarlo. 

Ahora me vienen a la mente la cantidad de cambios a los que me he visto sometida desde que salí de España y me convertí en inmigrante. Cambios que generaban más cambios. Cambios que provocaban inestabilidad e incertidumbre. Pero que cuanto más los abrazaba, mejores resultados salían de todo aquello.

Desenlaces

Como en una especie de noria que nunca deja de girar y tú eres espectador de las vistas que hay desde arriba, desde abajo, desde la cola esperando tu turno a montar. Sabiendo que el cambio se había producido, y sabiendo que ocurrirán más cambios. 

Como en una especie de juego de dominó. Si cae una, caen más fichas tras esa una. Porque lo quieras o no, hay piezas que encajan entre sí y que caen a la vez, ganando esa partida (o jugada). A veces viendo ese final a cuentagotas.

Como en una especie de puzzle cuyas piezas las tienes a la vista, y tan solo te falta unirlas y formar la pieza final. 

Un mundo en el que no podemos saber qué nos ocurrirá mañana, pero sí anteponernos. Utilizar todos nuestros recursos, sentarnos, trazar un plan, y pasar a la acción. Ser conscientes del hoy.

Son tiempos difíciles. El coronavirus nos está poniendo los puntos sobre las íes. El mundo nos habla. Son tiempos de cambios.

Y mientras tanto. Cada uno, cada familia, cada sistema, estará viéndose sometido a las características particulares de su situación.

Más allá del virus, más allá de nuestro yo, la vida sigue. Y tenemos en nuestras manos el poder de hacer lo mejor de nuestro tiempo, abrazarlo y saborear el placer de seguir vivos y sanos y/o de cuidarnos entre nosotros.

Con todo esto y para terminar, quiero citar una de las frases de Alan W. Watts:

“La única forma de darle sentido al cambio es sumergirse en él, moverse con él y unirse al baile”.

Alan W. Watts

Sigamos bailando,

Rocío Eme

Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

¿Te unes a nosotros?



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