Bailando Bajo la Lluvia
Bailando Bajo la Lluvia

Bailando Bajo la Lluvia

Solía utilizar la sección de reflexiones, y en general el blog entero, para reflexionar sobre mi vida como inmigrante en el extranjero, pero, dadas las circunstancias del confinamiento hoy reflexiono sobre otras cuestiones.

 

 

 

De esto que una va leyendo y leyendo, escuchando de un lado y de otro, tratando de asimilar ciertas informaciones, ciertos puntos de mejora, de no mejora, de reinventarse o de no hacerlo porque no vaya a ser que la situación vaya a peor. Boom, un dichoso virus entra en nuestras vidas. Así que ahora el discurso es que es peor emprender, ahora si que ni de coña hagas tal cosa que tenías en mente. Ve mejor a lo seguro. No inviertas. Hazlo. Bueno hazlo, pero con cabeza. Elige bien dónde. Elige bien qué hacer. Y más en los próximos meses. Mejor dicho en el próximo año, porque fíjate la situación que hay. Se cauteloso, y ten paciencia. De esta salimos. Resistiremos.

 

Y así, un sin fin de palabras que aguardan consejos y quehaceres, cuando en realidad nadie tiene la más remota idea de lo que va a ocurrir de aquí a las próximas 24 horas. 

Muchas ideas, pocas acciones 


Mientras tanto, se nos llena la cabeza de ideas que parecen tener cierta coherencia, para poder ajustarse a las situaciones y condiciones actuales. Sobre todo, bajo el paraguas de la seguridad o, mejor dicho, de los planes que nos den cierta seguridad y certidumbre. Un paraguas que nos alivie de la lluvia y el frío. Que nos de cobijo bajo el vendaval. A mi me gusta pensar más como dice Melendi, que “después de la tormenta siempre llega la calma”. Además, me gusta hacerlo aprovechando esa tormenta, ese vendaval, esa lluvia, viento y frío.


Esta vez, mi modo se transforma en seguir apostando por mi proyecto emprendedor.

Crisis y más crisis 


Recuerdo cuando llegué a la Universidad, allá en 2008, y recuerdo muy bien escuchar a uno de mis profesores que decía: “Chicos no os preocupéis, cuando vosotros terminéis la carrera, ya habremos salido de la crisis”. 


Entre esa frase y otras cuantas motivacionales que decía el profesor aquel día, mi cabeza aún la recuerda como si fuera ayer.

Más aún me he preguntado en los últimos años, si es que acaso hemos salido en algún momento de la crisis.  Con ciertos altibajos, diría. Pero nunca hemos salido de ella, o de esa palabra llamada “crisis”. Años después, salí de España porque no quería seguir trabajando por el precio de 0 euros o por una cuantía más que penosa por mi tiempo y esfuerzo trabajando para otras empresas.


Valoraba más mi libertad e independencia.


Salí. Aprendí inglés. Trabajé en distintos puestos (al menos podía permitirme mi propio alojamiento). Conseguí trabajo de lo mío, con un sueldo digno que me permitía seguir siendo independiente económicamente.


Pero volvía a España, y no dejaba de escuchar la palabra “crisis”. Crisis allí y allá. La cosa mejora. Aunque para lo que hay que hacer… Crisis. Quejas. Y más quejas. Y hemos vuelto a caer, y ahora a nivel 200. Una crisis mundial de las que nos repondremos. Eso seguro. Pero aquí estamos de nuevo. Y de nuevo, escuchando crisis y quejas. Mientras tanto, seguimos hablando de crisis y de no emprender. De quedarse bien amarradito, de tener el ancla bien atada. Cuando si es que la vida es así y lo seguirá siendo. Y siempre habrá malos momentos. Los seguirá habiendo. Será difícil volver a aquella época dorada de hace años. Aunque es solo cuestión de tiempo. Esfuerzo. Porque, como siempre, la solución está en nosotros. En anteponerse a las adversidades, en hacer un poquito más. 


Ser parte de la solución es quizá parte de la solución.


Una cuestión de prioridades.


Siempre hay un balance. En todo. Siempre está lo bueno y lo malo. Lo positivo y lo negativo. Esas dos partes de la balanza para saber qué pesa más y qué pesa menos. Hemos tenido que llegar hasta aquí, para darnos cuenta de que la transformación a la que nos estamos viendo sometidos influye en todos los ámbitos de nuestra vida y se han creado diferentes vías para seguir ayudándonos y apoyándonos entre todos. 


Yo apuesto por dejar de decir “cuando todo esto acabe” y ponernos manos a la obra. Es ahora, porque el “cuando todo acabe” podría llegar dentro de meses o nunca. No volver jamás a lo que antes conocíamos y vivir de una manera diferente. Y mejor. Que nos ayude a la conciliación familiar, a no estar sometidos bajo tanta presión, a llevar el horario que más se ajuste a nuestro estilo de vida. E infinidad de mejoras. Todas dependiendo de los gustos e intereses de cada uno. 


Con una transformación digital brutal, que nos está dando nuevas maneras de seguir creciendo y colaborando entre todos.

Adaptar el modelo de negocio a uno digital o semi- digital es la clave a día de hoy. Ya lo estamos viendo en distintos nichos de mercado como: 


  • Educación y entretenimiento
  • Bienestar, salud y mente
  • Desarrollo de herramientas software para teletrabajar, para medir tu salud física o para dar mayor seguridad en el traspasado de datos e información digital o, incluso, aquellos otros para la mejora en procesos de distribución y suministro


Nichos de mercado que antes solo se concebían de manera física, se están pasando al ámbito online.

Reinventarse o morir


Hay ciertos aspectos que habría que analizar y pasar a una fase de ajuste o adaptación para llegar a formar parte de esta reinvención y transformación en digital. Un análisis que se convierta en oportunidad para ser parte de esta era digital. Centrándose en lo que de verdad es más relevante. Como lo que te planteo a continuación:


  1. Características de tu producto/ servicio
  2. Necesidades actuales de tu target/ público
  3. Tu actual competencia
  4. Tus canales de comunicación y venta


Porque, queramos o no, el mundo está cambiando a pasos agigantados. Internet llegó para quedarse, y aún tenemos millones de cosas por hacer, desarrollar e innovar.


Si quieres saber cómo, yo puedo ayudarte: 


Servicios de copywriting




Hasta la próxima,

Rocío Eme ~

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