Emprender o no emprender
Emprender o no emprender

Emprender o no emprender

Creo que hay una combinación muy potente a través de la unión entre el desarrollo personal y el desarrollo profesional. Y, aunque han pasado algunos años desde aquel día en que me planté conmigo misma, hay algo que sigue encabezando mi toma de decisiones.
 

Me refiero a vivir con más sentido.

 

Vivir con más sentido a través del trabajo fue la base de redirigir el camino por el que estaba yendo. Dejé oportunidades laborales para seguir por el camino que decidía que iba más en consonancia conmigo. Decisiones en base a mi porqué, a mis experiencias y a mi sentido de la vida.

 

Más tarde, decidí invertir en crear mi propia página web. Mi yo en versión digital. Una parte de mi que va acompañándome a lo largo del camino que yo decido seguir.

 

Y, entre medias de todo eso y más, me planteaba ciertas preguntas sobre si emprender o no emprender mi propio proyecto. 

 

Hay estudios que demuestran que trabajar ayuda a nuestra salud mental, más aún si te dedicas a algo que tiene un sentido para ti, o ese amor hacia el trabajo de uno mismo como indicador de desarrollo y crecimiento. De hecho, el trabajo nos dignifica, nos permite avanzar hacia el desarrollo de uno mismo y permite esa colaboración entre unos y otros, ¿no crees?

 

Somos seres sociales por naturaleza y nos gusta implicarnos en proyectos en los que de verdad podemos aportar. En los últimos años, he estado indagando más en este aspecto y cada vez se habla más de esa insatisfacción laboral. Titulares del tipo “¿es posible vivir de tu pasión?” o “¿eres de esos que deseas que llegue el fin de semana?”, teniendo en cuenta que tienes un trabajo que te amarga o te desilusiona día tras día (sin hablar de esos jefes que descargan contigo sus frustraciones o inseguridades).

 

Por mi propia experiencia, tanto trabajando por cuenta ajena como trabajando por cuenta propia, después de conversaciones con amigos, conocidos o personas que fui conociendo mientras viajaba y vivía en otros países, resulta curioso cómo encuentras personas que te cuentan que su trabajo no tiene ningún sentido para con ellos.

 

Una situación con cierto desconcierto. De poco sentido, o de cero.

 

Cada vez es más frecuente esa búsqueda sobre “ese algo más” y esa consecuencia satisfactoria de las aspiraciones personales por medios propios. Es decir, de nuestra propia autorrealización.

 

¿Cómo es posible que cada vez haya más gente insatisfecha en su trabajo?, ¿cómo es posible que aun consiguiendo un ascenso o una mejora económica, siga esa falta de satisfacción individual y personal? o, desde la otra dirección, ¿cómo pudiendo en competencias siga habiendo ese vacío de empleabilidad?

 

Dentro de esos interrogantes me vi envuelta hace algunos años.

 

Dependiendo de la situación, a veces puede ser emprender y otra veces puede ser hacer un cambio de trabajo. Ojo, que no hablo de emprender por necesidad, ni tampoco de aquellos casos en los que hay otras responsabilidades prioritarias que requieren de su tiempo y esfuerzo y, por tanto, no queda más que seguir con ello.

 

Me refiero a ese desaprender para aprender a través de trabajos que nunca has hecho antes o quizás esos otros que siempre pensaste en hacer, pero nunca te atreviste por miedo, por presión social u otros porqués que probablemente solo tú sepas.

 

Dentro de esa búsqueda para continuar con mi desarrollo profesional me planteé 4 factores: el factor reto, el factor planificación, el factor acción y el factor mentalidad.

Los 4 factores que me planteé antes de emprender:

#1 - El factor Reto:

Creo en la diversidad y en la evolución como una forma de desarrollo. Nada es estático ni permanente, y somos nosotros quienes podemos plantearnos nuevos objetivos que conseguir. Plantearlos en forma de reto (totalmente subjetivo) puede ayudar a afianzar tu sentido del día. No se trata de crear retos inalcanzables, se trata de generar acciones que te ayuden a lograr lo que quieres y hacia dónde quieres llegar.

#2 - El factor Planificación:

Quizá sea por deformación profesional, pero no tengo duda de que la mejor manera de lograr algo es haciendo un primer planteamiento de la situación actual. Preguntas como qué soy, de dónde vengo o qué he estado haciendo hasta día de hoy es una buena base para plantear nuevos horizontes y objetivos. Trazar tu propia hoja de ruta.

#3 - El factor Acción:

Nada de lo anterior tendría un sentido completo si no se le mete algo de gasolina. Para que algo empiece a tener color se necesita algo de marcha. Se necesita empezar, seguir y avanzar. Y si uno se cae por el camino, pues a levantarse y a continuar. La acción nos lleva a lo siguiente y sin acción nadie, ni siquiera tú mismo, puede decirte a ciencia cierta toda la cantidad de oportunidades y nuevas ventanas que están a tu alcance.

#4 - El factor Mentalidad:

Hay ciertas creencias limitantes que pueden hacer que empecemos o no un proyecto personal y profesional. Aunque lo cierto es que los límites pueden llegar a ser erróneos. Pensar de manera transversal puede ayudarnos a lograr la misma meta que queremos. Profundizar en tus habilidades, experiencia y, sobre todo, tu sentido del día a día, puede ayudarte a encontrar caminos paralelos para empezar ese otro camino que te gustaría empezar.

Como empleados, sí que nos fijamos cada vez más en el ambiente cultural de la empresa, en la proyección de desarrollo profesional (y personal) y en que haya una consonancia entre nuestros valores y aspiraciones. Al menos de mi propia experiencia me llevo esta conclusión. Creo que no es solo un “rol” o una “posición”. Buscamos organizaciones más diversas, creativas y dinámicas en las que trabajar. Más un equilibrio entre trabajo y vida.

 

Cuando decidí emprender (entendiendo emprender por querer o por tener cierta vocación, y no por necesidad) me encuadro en aquellos que queremos esa autorrealización y esa ayuda a otros con nuestro trabajo.

 

Emprender es sin duda una carrera de fondo, y creo que tener una visión transversal nos ayuda a la vez a focalizarnos; sin olvidarse de uno mismo, extrayendo desde uno mismo.

 

Sea emprendiendo o trabajando por cuenta ajena todo es una cuestión de balance, y esto siempre requerirá tiempo y sacrificios. No hay nadie que pueda dar las claves exactas de cómo vivir una vida con sentido, aunque sí creo que uno puede vivir una vida con más sentido a través de su trabajo y desde uno mismo.

 

Un abrazo,

Rocío ~

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