«No puedo», «no soy capaz», «esto no es para mi», “si me equivoco, soy un fracaso”.

¿Te suenan?

Hoy quería reflexionar sobre ciertas frases, dichos y formas de hablar que nos afectan a todos y de los que me di cuenta, en mi etapa de inmigrante viviendo en otros países, de lo importante que es entender lo que tenemos, lo que somos y el entorno en el que estamos. 

Me refiero a las creencias limitantes que tenemos los seres humanos para boicotearnos. 

¿Cómo?

Estas creencias son aquellas ideas, opiniones o pensamientos negativos que consideramos comos ciertos, sin que lo sean, y que tienen un alto grado de influencia sobre nosotros y nuestras vidas.

Lo cierto es que estas creencias pueden llegar a bloquearnos, a dejarnos en frente de un muro alto y rocoso. Nosotros mismos somos nuestras barreras y nuestros límites. 

Recuerdo como, hace ya varios años atrás, una de las profesoras de la Universidad nos hablaba mucho sobre la profecía auto-cumplida. Es decir, esas veces en las que te repites mucho una misma cosa (con connotaciones negativas), pudiendo alcanzar un alto grado de acabar ocurriendo eso mismo en nosotros mismos. Esto provoca que nosotros (nuestra mente) tome la riendas y el control de las circunstancias y al final acaba ocurriendo eso que no paras de decirte.

Por supuesto, no es algo que ocurra en su 100%, pero en la mayoría de lo casos acaba ocurriendo. Eso que tanto te dices, que forma parte de tus creencias (meras percepciones que tienes de tu realidad) influencian nuestras actitudes y comportamientos. 

¡Nuestro futuro!

Pero, ¿de dónde vienen?

Todas estas creencias limitantes nacen de varias fuentes, en gran medida producidas por factores externos: sociales, culturales, familia y amigos y los medios de comunicación.

No soy experta en psicología, pero la experiencia como inmigrante me ha llevado a ciertas reflexiones que tienen que ver no solo conmigo, sino con el resto de los humanos; con nuestra forma que tiene nuestro cerebro de funcionar. 

Todos esos factores que nos rodean y que con ciertas frases nos pueden hacer pensar en que nosotros «no podemos», «no somos capaces», “no somos suficientes”, “no estamos preparados” juegan, en realidad, como puntos de inflexión en nuestras vidas. 

Solo somos nosotros quienes podemos salvar la situación para que nuestra vida (y su desarrollo) vaya más hacia arriba, que hacia abajo.

Que no te engañen

Mira, que no te/nos engañen. Somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos.

No quiero sonar a cliché, pero creo absolutamente que los límites de la vida, de nuestras vidas, están donde nosotros los colocamos. 

Aquí es donde entran las super creencias potenciadoras. Que como bien dice la palabra, potencian. Son esas que te animan a avanzar y desarrollarse. A seguir y saltar muros.

En definitiva, ideas y pensamiento positivos que nos ayudan a progresar.

Porque, a pesar de que los ámbitos influencian, al final somos nosotros los que tenemos el poder de decidir sobre nuestro propio desarrollo. Que no es más, ni menos, que el que tú le quieras dar. 

“Ser capaz” de hacer algo parte de uno mismo. 

Cambiar la creencia limitante “yo no sé hablar inglés, así que mejor no me presento a ese puesto de trabajo” o “yo no puedo hacer esa entrevista porque no estoy preparado” hacia las creencias potenciadoras y pensando en positivo, siempre nos llevarán a la acción y la acción lleva a resultados.

Vale, ¿qué hacemos para combatirlos?

Creo que lo primero es identificar tus creencias limitantes, después pasar a la fase de descripción y análisis y posteriormente ir a por ellas con creencias potenciadoras. Pensar en positivo es una tarea ardua y lleva tiempo. Se ha de hacer el cambio (mental) y ser constante y perseverante. Al final se convertirá en un hábito y se estará construyendo el futuro. 

Conclusiones…

Personalmente creo que salir de nuestra zona de confort es siempre positivo. Es una palabra en boca de muchos desde hace tiempo. Y es cierto.

Creo que lo mejor de estos 6 últimos años viajando y viviendo fuera ha sido el salir de mi zona de confort una y otra vez. He obtenido resultados muy buenos y los volvería a repetir.

No es todo bonito y maravilloso, y hay fases complicadas y nada fáciles. Pero la recompensa es genial.

También salir a andar, correr, nadar, bailar, cantar, pintar, escribir… cualquiera que sea ese hobby tuyo de siempre o de antes, sácalo más veces.

Las actividades “extraescolares” suelen ser las mejores; sacan nuestra imaginación a volar y nos hacen sentir.

Y creer en ti.

Nadie más que tú te conoce tanto. Es solo cuestión de tiempo conocerse y quererse cada día más.

¿De acuerdo conmigo o no? Venga, quiero saber de ti. Puedes hacerlo justo abajo 🙂

Cheers,

Rocío ~

Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

¿Te unes a nosotros?



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