copy&brand_fresasconkiwi

En 3 semanas será Año Nuevo y lo cierto es que tengo unas ganas enormes de que empiece ya el 2020.

Hace poco te decía que estoy trabajando en algún que otro nuevo proyecto y, si cumplo con lo previsto, lo tendré listo para el próximo mes de enero.

Hasta entonces, y mientras tanto, sigo escribiendo microrrelatos de no más de 100 palabras. Es algo que me gusta hacer y con lo que empecé hace unos meses y sigo haciendo porque me gusta (y me gusta incluso más).

A ver esta Serie Cuarta qué te parece.

Allá va.

Nos vemos en el próximo post,

Un abrazo.

Rocío Eme~

***

#16 – El Chico de las Zapatillas de Ballet

 

Marcaban las ocho en punto cuando salía de su casa dispuesto a comerse el mundo. Se despertaba a las seis y media. Exactamente media hora más tarde cogía su mochila y salía dirección a la Universidad. Tres veces por semana salía con algo más; sus zapatillas de ballet. Cada una de esas tardes, se colocaba en su plaza favorita, dejaba el gorro en el suelo y le daba al play. Ocho meses más tarde estaba recorriendo Asia y dándole al play en otras plazas.

#17 – Tumbada en una Hamaca Blanca

Por fin había llegado verano. Ya podía ponerse esas sandalias que se había comprado en las últimas rebajas. Rayos de sol, calor y vermút era todo lo que llevaba esperando. Hoy lo hacía tumbada en una hamaca blanca. Llegó él, cogieron todas las cosas y anduvieron hasta el lago. Se quitaron toda la ropa y corrieron hasta el agua. De repente y a lo lejos se escuchaba el sonido de su móvil. Salió, no vaya a ser que sea importante. Se despertó. Mierda, es hora de ir al trabajo.

#18 – Bombillas de Colores

Todas las navidades su abuela la recogía un veinticuatro de diciembre, andaban hasta la plaza que quedaba a cinco minutos de la casa y cantaban juntas. Una Navidad, su abuela cayó enferma y le regaló bombillas de luces de colores como símbolo de espíritu navideño y esperanza. Unas cuantas navidades más tarde siguen luciendo las bombillas de colores, pero ahora sirven para alumbrarla a ella y al resto de coro con el que canta en la misma plaza cada Navidad.

#19 – Casas blancas

No le quedaba otra que coger el tranvía para ir a trabajar. Al menos el precio del abono- transporte era ahora más barato, como parte de las nuevas políticas sociales del nuevo gobierno en la ciudad. Iba y venía de lunes a viernes y siempre veía aquel montón de casas blancas a lo lejos. No entendía por qué, pero una exagerada curiosidad le invadía por dentro. Una tarde se paró en la estación más cercana a éstas. Anduvo. Ya era de noche. Descubrió que llevaban diez años sin ser habitadas y una mujer con diez gatos ahora la custodiaba.

#20 – Pistachos

Llevaba un mes viviendo en aquella localidad, alejada de la gran ciudad. Se había cansado de viajar, de conocer a otras personas, otros lugares. Se había cansado de andar de un lado para otro, de leer libros de todo tipo y se había cansado de ir al supermercado a hacer la compra de la semana. Ahora su interés se centraba en cuidar a su dulce hija de seis años, tejer jerseys para ella y el resto de su familia y comer pistachos antes de cenar.

¿Quieres leer más microrrelatos publicados? Entonces pincha abajo:

Serie 1 

Serie 2

Serie 3

Serie 5

Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

¿Te unes a nosotros?



Más en La Macedonia de Reflexiones – Follow it!


Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *