Pic – @AMlinero

Continuamos con la Serie de Microrrelatos creados a partir de 1 palabra.

Palabras sacadas de aquellos que siguen a @fconkiwi en Instagram, donde pregunté si participaban en el #challenge1palabra1historia

Sigamos escribiendo, sigamos creando.


#51 – Café

Código 4.3.7. Repito, tenemos un código 4.3.7. Accidente de coche. Rotonda de Apolo con calle Hermes. Volvo P1800, color blanco, sin matrícula, sin las dos ruedas traseras. Un superviviente. Repito, un solo superviviente a la vista. Varón, unos 8 años, pelo moreno, ojos azules. El sujeto sostiene una taza de café en la mano derecha. Salen algunas llamas. No habla y está paralizado. No está herido. Repito, no se observan daños en el sujeto. Causas: desconocidas. Cambio y corto. 

#52 – Discernir

No era cuestión de gafas, aunque se empeñaba en cambiarlas de modelo para cada ocasión con el alivio de poder discernir entre el bien y el mal. A pesar de que su doctora le decía los grandes avances que había tenido, él seguía sin creerlo. Las parálisis y los brotes de malestar no paraban de cesar. En fin, que un día dijo adiós a las gafas y volvió a ocurrir. No recordaba el principio, ni el final. Y hoy solo agarra sus gafas bien fuertes de camino a la sala. Quedan 30 minutos para el juicio final. 

#53 – Manhattan

Sus primeros pasos habían parado a caer en aquel parque de Manhattan, que con tan solo pronunciarlo le provocaba cierto revuelo en su interior. Se sentía como en una película de Woody Allen, llena de intriga y misterio y con cierto halo de nostalgia. Central Park vestía de colores crudos y claros, aunque siguió andando; sus pies lo tenían claro. No le importó tampoco el sabor amargo del café de Starbucks, pues ya estaba en la Quinta Avenida. Exactamente en frente de uno de los escaparates donde su actriz favorita muchas tardes le hizo soñar. 

#54 – Hortensias

Ha salido a dar un paseo con su hija; la niña de sus ojos, su amanecer y su vida. Hace tiempo que no es ella, como si algo en su interior se hubiera ido, esfumado. Tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos, tan inmediato como un descuido al salir del metro. Algo ágil, fugaz como el viento. Los médicos no dan crédito. Así que allí está, bajo los árboles del parque, junto a la hortensias azules y su olor, mirándola y tratando de encontrar la forma de volver a hacer que hable.

#55 – Lealtad

En el mundo de las grietas había todo tipo de gremios, aunque quien no obedeciera los mandatos de la reina quedaría desterrado para siempre. Se levantaban a la misma hora y se vestían de la misma manera. Un conjunto de movimientos cosidos todos por el mismo patrón. Cada vez se hacían más recurrentes las pequeñas rebeliones. La reina había dejado de servir lealtad. La muchedumbre se concentraba por las noches a escondidas. —Bueno, cariño, es hora de ir terminando por hoy, — dijo mirándole con cara de ternura —. Que tengas dulces sueños.


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y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

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