#56 – Aire

Desde aquella colina las distancias eran tantas que los simples movimientos corporales quedaban paralizados a su vista; como si la visión la tuviera desde un avión a kilómetros de altura, justo pegado a las nubes y rozando el aire del cielo. Hacía tiempo que no lograba ver más allá, donde solía reunirse con ella. No mantenían ningún tipo de romance a escondidas, aunque de vez en cuando a él le gustaba decirle algún piropo inocente y ella respondía con media sonrisa. Un día él le dijo que la quería y ella que estaba con otro. Y todo cambió.

#57 – Cerveza

Llovía de escándalo y se esperaba que estuviera así el resto del día. Se pegaron un telefonazo; trazaron un plan. Se proyectaron a modo de película y desfases a la americana. Primera ronda: una de cerveza, por favor. Entre ronda y ronda, se unía más gente a la mesa de madera, acoplándose todos en los sillones aterciopelados, mientras de fondo seguía sonando Elton John, ahora con su «Don´t go breaking my heart». Alguien invitó a otra ronda. Chupitos. Suena la última campanada. Cierre de puertas. Intercambios de teléfonos. Ubers en camino. ¿Nos vemos mañana de nuevo, tú y yo? 

#58 – Amistad

Hay curas para mal de amores y también para malas noches. Para la distancia a contrarreloj y la nostalgia a deshoras. Hay cuadernos para las frases, los textos, las citas absurdas que aguardan momentos. Hay historias vividas, contadas y aún por contar. Hay escondrijos, recovecos que existen, que callan, salvaguardan y defienden lo que un día existió. Hay años, vueltas y venidas, muchos 1 de enero y muchos 31 de diciembre. Hay nuevos años, conocidos, viejos encuentros y reencuentros, pero ¿sabes qué? Hay amistades y café, pero solo hay un tipo de café para una amistad eterna.

#59 – Irascible

El trabajo le provoca cierto repelús. Se ha comprado botas nuevas para el trabajo, un gorro que le tapa media cara de su rostro y unos guantes negros de cuero especiales para conducir su Harley- Davidson. Dice que no va de cuentos ni de historias, que para él los días son solo días. Que su media cara abrasada en aquel incendio le ha provocado cierta irritabilidad y que por eso es así de irascible: una cuestión de realidad, de espejo contra reflejo, de reflejo contra realidad. De su propia realidad.

#60 – Salitre


Aún recuerda la comida casera a media tarde y las copas de vino al llegar la noche. Sus recuerdos resuenan tan fuerte como una especie de huracán que lo deja todo patas arriba sin previo aviso. Hacía 38 grados y la playa estaba a reventar. Subió a la parte alta. Aún recuerda su olor, el cabello oscuro y ondulado, aquella sonrisa que iluminaba sus ojos color miel y aquel vestido casi transparente que dejaba entrever el bikini que llevaba. Allí estaba, riendo a carcajadas con una amiga, mientras observaban el salitre de las rocas. —Hola, soy Carlos, ¿necesitáis ayuda?


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y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

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