[Relato]

Verano

Sometido a todo tipo de conveniencias entraba en un toma y da del que no era consciente. La verdad era tan imperativa en él que el resto de sucesos no tenían sentido.

Un día lo vió, y entre ceja y ceja y extrañado de lo que había escuchado, se fue directo a casa a seguir con el resto de sus quehaceres.

«Será algo que no escuché bien», se dijo.

En mitad del sueño de aquella noche, tuvo una especie de revelación. Esa bombillita que se enciende y parpadea como si las últimas pilas se estuvieran oxidando.

Lo dejó estar. No vaya a ser un sueño lo que le haga volver a una realidad en la que no cree.

Otoño

Los árboles están palideciendo. Las hojas caen en un vis a vis perplejo. Entre azules marinos y claroscuros se disipan las noches de verano, los mojitos bien frescos y los bailes a deshora.

Está claro. Hay algo que todavía sigue dentro de sí. Aunque su lealtad a la verdad no le permite doblegarse en la acepción.

Hace tiempo que ha dejado de verlos.

Por qué ya no le llaman. Por qué ya no cuentan con él. Se pregunta cada vez más.

Parecía todo risas y jolgorio. Buenas tardes al sol. Buenas conversaciones frente a la hoguera que ardía en la arena, y en esos voy-y-vengo entre miradas.

Invierno

Sí, llueve a cantaros y hace un frío de esos que se te meten tanto en los huesos que necesitas 2 mantas y un par de calcetines para salir de ese estado de congelación.

«No pasa nada«, se dice así mismo. Es un invierno más. Hace frío, pero es diferente. Ellos ya no están.

Aceptando el trascurso de la vida, se convence de que aquel sueño no era para tanto. «Los sueños, sueños son», se repetía así mismo en voz de locutor de radio a primera hora de la mañana.

Primavera

Ya va haciendo mas calorcito. Por fín no necesita encender la estufa 4 horas antes de irse a dormir.

Por fín, puedo ponerme esa chaqueta que tanto me gusta.

De camino al curro, se paró en una tienda de sneakers. «Joder, tengo que pillarme estas cuanto antes«, pensó. «Ya están rebajadas al 50% y no creo que vuelva algo así», terminó diciéndose.

A lo lejos y en mitad de una rotonda los vió. Sorprendido por el paso del tiempo y revuelto de nostalgia y alegría, trató de cruzar la calle a toda prisa para no perderlos de vista.

El tiempo y la distancia en la gran ciudad hacía complicado verse las caras y el whatsApp para ellos ya no arreglaba las quedadas.

Abrió el whatsApp; «¿Qué pasa? ¿Cómo os va? Os estaba viendo y no me dio tiempo a saludaros».

Y después instagram y las nuevas stories.

Justo una foto de ellos dos en la acera donde los había visto. Abrazados. Compartiendo nuevas compras.

Volvió a escribir. Llamó.

De repente, el sueño de aquel verano cobró vida y realidad. Una realidad en la que no quería creer.

Llegó a casa y mirándose al espejo podía ver el vacío que habitaba en lo mas recóndito de su ser. De aquello que crees y no es. De eso que es en realidad, pero que no crees. Una paradoja irrisoria, pero sin carcajada. Una sonrisa forzada frente al espejo de quien sabe que volverá a ocurrir.

Se dió la vuelta.

Su hermana pequeña le observaba desde la puerta.

Ese instante en el que su juicio no era más que el reflejo de quien solo ve lo que piensa.

Aunque lo que piensa es lo que es.

Se acercó a él, le cogió de la mano y le llevó al salón. Quería presentarle a su nueva profesora de particulares.

«Mira, ella es Eva y es nueva en la ciudad», dijo su hermana.

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Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

¿Te unes a nosotros?



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