asturias.jpg

He estado este último fin de semana en Asturias.

A una de mis grandes amigas le ha llegado LA hora. Esa hora que tantos ansian y otros no tanto. La llegada de los 30. A otra de ellas le llegó hace apenas unas semanas. Y al resto de nosotras nos irá llegando a lo largo de este maravilloso e inquietante año 2020.

El año de los 30.

Este fin de semana nos hemos juntado muchas de nosotras para celebrarlo. Yeah.

Ella quería hacer algo especial. Aunque, lo cierto, es que no fue solo el sábado noche de celebración, sino todo el viaje en sí.

A veces no nos damos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, hasta que llega un día en que te das cuenta y empiezas a sentir ese paso del tiempo entre conversaciones.

Cuando uno de repente se para y piensa todos los años que han pasado, es inevitable sentir una especie de cosquilleo que se transforma en nostalgia, en tristeza o, incluso, en alegria. Una especia de bomba de emociones que uno no puede más que cogerla con esmero.

Es bonito recordar como, aún pasando tantos años, esa gente con la que compartiste tus años de niñez, de adolescencia y aquellos años en los que nos preguntábamos que sería de nosotras a los 30, siguen ahí. Creciendo y viviendo. Sumando momentos y experiencias.

Porque a pesar de que la vida va a pasos frenéticos para todos, es genial ver como seguimos aquí: sumándole años a la vida.

El viaje

Una locura de viaje. Muy cansado. Un viaje muy largo. En coche. Casi 8 horas hasta llegar al lugar de destino.

Pero llegamos.

Las vistas son impresionantes. En Asturias se respira aire puro. Montañas y verde, mucho verde, son el decorado por excelencia.

Llegamos un viernes por la noche y a las 8.30 de la noche del domingo yo ya andaba en pijama en mi casa.

Las curvas me matan. Soy de esas personas que se marean en los coches. Así que siempre deseo no meterme en ninguno de ellos, y si entro solo deseo salir rápido.

Dónde estuvimos y qué hicimos

Por favor, si vas a Asturias no dudes en ir a La Puerta de Arrobio. Un restaurante espectacular, con comida espectacular.

Pero primero te cuento que antes de sentarnos a disfrutar de la gastronomía asturiana, hicimos una pequeña ruta mañanera por algunos pueblos de la zona: primero nos dirigimos a Caleao, donde nos paramos un buen rato a disfrutar de las increíbles vistas desde el hotel Tierra del Agua.

Después, continuamos hasta llegar a Soto de Agues, a unos 20 minutos de Pola de Laviana.

La última parada fue en el restaurante que os comento más arriba en el que comimos, con un menú de lo mejor de la casa:

  • Cecina de León
  • Zamburiñas
  • Pates de queso y de jamón
  • Cebolla con Pitu Caleya (plato por excelencia, que mezclado con un poquito de vino tinto se te va de lo bueno que está)
  • Cachopo de setas
  • Postre – tarta de la abuela, arroz con leche, tarta de queso

Volveremos, seguro

Ha sido un viaje que se hizo largo en trayecto, pero muy corto en experiencia. Disfrutamos juntos de un día entero. Y bien que lo hicimos. Ojalá y pronto podamos hacerlo de nuevo. Esta vez algo más largo, que podamos comer más de esa gastronomía que tan buena tienen y disfrutar de su naturaleza.

Sobre todo, de seguir viéndonos crecer y de seguir sumando experiencias.

Un abrazo,

Rocio Eme~

Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

¿Te unes a nosotros?



Más en La Macedonia de Reflexiones – Follow it!

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.


Compartir:

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *