Me llamo Rocío (AKA Rocío Eme), y estudié Publicidad y Marketing. Tengo cierta obsesión con la creatividad, me entusiasma pensar en nuevas ideas y en cómo podemos utilizar lo que nos rodea para vivir creativamente (o para vivir mejor gracias a la creatividad).
Actualmente vivo en Madrid, aunque soy de Ciudad Real. En 2014, emigré por primera vez. Y no fue un viaje cualquiera: fue uno de esos que te cambia la vida 360 grados y te obligan a aprender a caminar distinto.
Viví fuera de España más de cinco años: Galway fue mi primera gran aventura en solitario, Londres significa segunda casa y Lisboa fue mi mejor e inesperada casualidad. Cada ciudad fue una etapa. Y cada etapa vino acompañada de sus propias vitaminas.
Esta foto mia me recuerda a lo cerquita que he estado en estos dos últimos años, sobre todo, de la montaña y del mar. Un hecho que, por cierto, ha influido bastante en mi escritura, y en mi capacidad creativa.
Durante aquellos años, todos los cambios y los avances venían acompañados de dosis de vitaminas. Vitaminas que son el resultado de esos amigos, conocidos, familiares, encuentros inesperados, libros, películas o paseos por rincones escondidos que te inspiran y acompañan.
Bajo ese concepto de que necesitamos más vitaminas cada día, en cada contratiempo o en cada nueva etapa que nos pueda surgir, nace en 2019 Fresas con Kiwi, también conocido como #VitaminsProject: un espacio para guardar todas esas dosis de inspiración y de ganas de vivir más creativamente.
Mis comienzos fueron tan digitales como analógicos
Mi escritura personal no sé bien cuándo empezó. Soy de las que tenía Fotolog, y escribía y publicaba textos random que quería compartir cuando tenía unos catorce años. También he tenido épocas en las que escribía a escondidas en libretas, ¡como si fuera un secreto entre el papel y yo!
Ya en 2019, lanzo este blog personal, al que llamé El blog de una Inmigrante, porque escribía reflexiones de mi vida como inmigrante, viviendo en los distintos países que te contaba más arriba. Además, basado en la escritura creativa, comencé a escribir historias y microrrelatos de menos de 100 palabras. Descubrí otra forma de contar historias, y también otra forma de escuchar a mi creatividad.
La escritura creativa es una macedonia de posibilidades
Lancé este espacio después de una crisis existencial. Yo vivía en Inglaterra, y había conseguido los objetivos que me había marcado unos cuantos años atrás. Sin esperarlo, me vi en la carrera de la rata. Había cumplido mi sueño: vivir en Londres y tener un buen puesto de trabajo. Sin lugar a dudas, disfrutaba de aquella ciudad como una niña. Pero es cierto también que el mal tiempo, vivir sin apenas ver un rayo de sol durante días, y el hecho de verme a mí misma ante tanto ruido, me obligó a parar en seco y repensar hacia dónde quería ir, o hacia dónde estaba yendo.
Llevaba tiempo sintiendo una gran insatisfacción con mi trabajo, una especie de susurro interior que me decía que aquello no me hacía feliz. Y me pregunté: si pasamos más horas a la semana dedicados a nuestro trabajo, ¿cómo puedo revertir esta situación para dedicarme a algo que me apasione y tener una vida más ajustada a lo que yo quiero?
Por aquel entonces, año 2017, decidí quedar con mi creatividad. Y la magia no surgió…
No fue hasta dos años después, una mudanza a Lisboa y dos trabajos más, que mi creatividad y yo nos reencontramos. Y ahí sí surgió la magia. De esa conversación nació este blog, a partir del cual reconduje mi carrera profesional,y con ello mi vida personal. Este espacio me ayudó a lanzar mi proyecto emprendedor como freelance en 2020, que duró tres años, pero que me dio la posibilidad de conocer a otros profesionales creativos, a clientes valiosos, y sobre todo, volví a mi yo-creativa.
Desde entonces he trabajado como redactora con otras marcas, agencias y empresas. Y este rincón, lo utilizo para hablar de lo que más me mueve: creatividad, comunicación y escritura. Haciendo de este espacio, un lugar íntimo y sin prisa, pero con rumbo.
Si te interesan los procesos creativos, los microrrelatos, escribir como quien escucha las olas del mar (aunque a veces el mar no esté tan en calma), o la comunicación con alma… Quédate conmigo y acompáñame en este viaje creativo.
Se utilizan cookies y otras tecnologías para mejorar tu experiencia en el sitio web. Más información