Atención: el artículo cuenta mi experiencia después de hacer el Camino de Santiago. Mi historia. Para información detallada sobre rutas y albergues, te dejo al final un par de enlaces que te servirán de guía.

Allá vamos…

Lo que empecé en 2018, por fin lo pude terminar en 2020.

Quién iba a pensar que después de una pandemia, podría terminar uno de los viajes más especiales que he hecho hasta día de hoy.

La verdad que lo decidí en cuestión de días. Una semana para ser exactos. Aunque ya andaba rondando en mi cabeza desde hacía meses. Total, mi penoso estado físico era una realidad innegable, y lo que podría reportarme el Camino era volver a ese estado vital de quien camina con gusto y motivado, con paso hacia el frente, sin pereza. Disfrutando de la naturaleza, saliendo de la rutina, teniendo más tiempo para ti.

En fin, que continué el Camino de Santiago por la costa portuguesa. Ese camino relativamente nuevo y que cada vez se hace más conocido y popular entre los peregrinos que se dirigen hacia Santiago.

Vale, genial, ¿pero qué continuaste? ¿por qué, qué pasó?

Ya te contaba el año pasado todo mi itinerario, habiendo empezado en Porto y terminado en Viana do Castelo.

Tenía pocos días de vacaciones, pero tenía claro que quería hacer algo por mi cuenta, mezclado con la naturaleza y dedicados a mi. La combinación con la cultura portuguesa fue bastante importante por aquel entonces, que junto con la gastronomía y los bajos costes (también aplicados en los albergues y hostales) hicieron de aquellos días algo único.

En esta ocasión, fue algo diferente. Principalmente por el factor cultural y porque lo que empecé como un viaje de 4 días, esta vez se convertía en uno de 8; más días caminando, un recorrido mucho más costoso y un virus revoloteando por ahí.

Pero era el momento. Y cuando te llega el momento, es mejor no dejarlo pasar. 

Pre- Camino: un fin de semana de remembers

Han sido prácticamente 2 años, desde septiembre de 2018 a agosto de 2020.

De Viana do Castelo a Caminha hay 27 kilómetros. Decidí saltarme esa etapa y empezar directamente en Caminha, que es la última localidad del norte con vistas a tierras españolas. Tan solo un trocito de mar separa ambas ciudades. Puedes ver, desde el otro lado, la playa de A Guarda. Y ahí fue exactamente donde me dejó el hombre portugués tan majo que va y viene de una orilla a otra dejando a peregrinos por 5 euros el trayecto. 

Aquel fin de semana lo había pasado en Lisboa, recordando viejos momentos y viendo a viejos amigos. Ya te he contado cosillas por aquel país; artículos sobre viajes y reflexiones que fui escribiendo durante mi año y medio viviendo en la capital portuguesa. 

Así que bueno, después del fin de semana, cogí un tren dirección al norte.

Aquel día fueron todo coincidencias. Lo cierto es que pensando en hacer noche en Caminha, me encontré con un hombre medio español y portugués a plena puerta de lo que llaman «el taxiboat» y 10 minutos después tenía la lanchita esperando por mi para cruzar la frontera.

Etapas: el Camino dividido por días

DÍA 1 – 11/08/2020: Caminha – A Guarda (4 km) 

Desde la estación de Entrecampos, en Lisboa, hay un tren directo a Caminha (35 euros), que tarda alrededor de 5 horas, con transbordo en Porto. Después, bordeando toda la costa llegas hasta el famoso taxiboat, que te dejará en tierras gallegas en cuestión de minutos.

Cuando llegué, me dirigí al albergue público en el centro de A Guarda, y lamentablemente al llegar me dijeron que ya no había espacio, pero me remitieron al otro albergue privado y, por suerte, cogí a tiempo una de las 2 últimas plazas que quedaban. 

Aquí el tema COVID19 me dio momentos muy inesperados como el de este día, pero otros muy buenos como cuando hice noche en Mougás o en Caldas de Rei y la habitación era toda para mi.

Cuando vas a la aventura, ya sabes que habrá riesgos… Pero siempre suele ser más divertido.

DÍA 2 – 12/08/2020: A Guarda – Mougás (24 km)

Lo cierto es que no he estado en la mejor de mis formas físicas en los últimos meses, y 24 km me resultaron realmente agotadores. Para mi suerte (o desgracia, depende de cómo lo veas) decidí no seguir andando, ya que en la ciudad de Baiona (cada vez más turística y popular entre peregrinos) no quedaban camas libres en los albergues disponibles.

¿Qué me ocurrió, entonces? Me encontré un camping a medio camino en Mougás (siempre presenta tu credencial) donde también dan cobijo a peregrinos; con piscina, terraza y unas vistas al mar de esas que te dejan boquiabierta y sin ganas de hacer nada más durante horas. 

¿Qué me ocurrió, además? Me tocó una habitación doble para mi solita. Las vistas eran mejor que desde la terraza y dormí cual bebé después de caminar durante horas bajo la lluvia toda la mañana (para después ver y disfrutar del sol por la tarde).

A veces, no tener planes es el mejor de los planes. La vida te sorprende y regala momentos bonitos y únicos. Mira:

Mougás, Galicia

DÍA 3 – 13/08/2020: Mougas – San Pedro de Ramallosa (17 km)  

Una etapa muy tranquila y cómoda. No fueron muchos kilómetros y el sol empezaba a pegar fuerte, con lo cual el camino se hizo agradable y al llegar, una buena Estrella Galicia me andaba esperando…

La localidad de San Pedro de Ramallosa me sorprendió muchísimo. Es preciosa y llena de vida. Vi unos atardeceres de los que entran ganas de estar solo fotografiando y guardarlos hasta la eternidad. Hice solo un par de ellas, después preferí disfrutar del momento. Mira abajo de lo que te hablo:

Ramallosa, Galicia – Camino de Santiago

DÍA 4 – 14/08/2020: San Pedro de Ramallosa – Vigo – Redondela (41 km)

Sin lugar a dudas la etapa más complicada de todas. Mi intención no era hacer tantos kilómetros, pero de nuevo las nuevas normas, debido a la pandemia, hicieron que los albergues de Vigo estuvieran cerrados.

Vale. Pues sigo andando, pensé. Total, son solo 17 km más y el día de antes había sido relajado.

Desde San Pedro de Ramallosa a Vigo el camino de la costa se mete por el centro y acabé subiendo hasta 100 metros de altura de las preciosa montañas que tienen por allí. 

Las vistas, espectaculares. El entorno, precioso. Pero fue duro y costoso de c******.

¿Lo mejor? Esos encuentros inesperados del Camino, en el que me encontré a un vasco casado con una gallega y con una hija llamada Fiona, que me regaló su mochila de esas con cuerdas para poder colgarlas y que me ayudaron a mitigar el peso que llevaba aquel día. 

DÍA 5 – 15/08/2020: Redondela – Pontevedra (20 km)

La noche en Redondela me supo a gloria. Me perdí los conciertos en directo por la noche, pero aquella tarde mi cuerpo solo daba para descansar. 

Aún recuerdo que de camino hacia Pontevedra me encontré con el panadero a las 9 de la mañana, con la música a todo volúmen y repartiendo pan a los peregrinos. 

Se huele buen rollo en el Camino. Siempre.

Al llegar me tocó algo mejor. Fui a un bar de tapas de al lado del albergue donde hacía noche y conocí los famosos Pulpeiros de Galicia. Son independientes a los bares y restaurantes, pero se unen a ellos para hacer pulpo y servirlo en forma de tapas y raciones. 

Algo así 😉

Pulpo a la gallega + estrella Galicia

DÍA 6 – 16/08/2020: Pontevedra – Caldas de Rei (21 km)

Mi cansancio iba a peor… El pulpo lo arregló solo durante unas horas. 

Al día siguiente, fui cogiendo fuerzas y al llegar a Caldas de Rei y escuchar de fondo la charanga y las gaitas al otro lado del puente me vine arriba en un momento.

Entre la lluvia y el COVID19 la fiesta duró poco y tuvieron que suspender todo.

Lo mejor de Caldas son las termas que tienen, justamente una en pleno centro donde poner los pies a calentar y relajarte después de varias horas andando…

También me llevo la hospitalidad del albergue donde me quedé y, por supuesto, a Manolo; un artesano gallego que lleva viviendo de sus creaciones desde hace años. En esta etapa os lo encontraréis fijo, siempre está por ahí.

DÍA 7 – 17/08/2020: Caldas de Rei – Padrón (18 km)

Fueron pocos kilómetros como verás, pero no paró de llover en todo el día. 

El camino es muy bonito y puedes disfrutar de plena naturaleza, también de sus viñedos y de antiguas calzadas romanas que aún se aprecian a lo largo del recorrido.

Un camino bastante cómodo de hacer y que bajo la lluvia y a pesar de que no paró, literal, de llover, me encantó disfrutar del camino empapada y hasta arriba de barro. Total… ¿A quién le importa después de tanta agua?

Da igual si llueve o te empapas, porque ahí estás, siguiendo el camino, a tu ritmo y bajo el agua; a tu paso y bajo toda libertad.

Paré a entrar algo en calor y a sellar la credencial, y me encontré con Manuela, una cocinera gallega que acababa de hacer una sopa de verduras con sus propias verduras de la huerta. Perdón, no era una sopa cualquiera, probablemente la mejor que había tomado desde hacía tiempo… (Podéis encontrarla en el restaurante “Buen Camino”, a una hora y media de Padrón a pie. Le dije que le haría publicidad 😉 ).

DÍA 8 – 18/08/2020: Padrón – Santiago de Compostela (25 km)

Yes, Santiago de Compostela is coming…

Padrón no tiene mucho o, quizás, fue la lluvia lo que hizo que no disfrutáramos de aquella parada.

Al día siguiente, al ir hacia Santiago, me encontré con dos locales que me contaron que en realidad fueron los restos de Santiago a parar allí (y no a Santiago, como cuenta la historia). Parece ser que los restos del Apóstol procedentes de tierra Santa, fueron a caer allí antes de seguir a la ciudad que se nombraría por él y donde se levantaría después la Catedral. 

¿Llegarán, algún día, a reconocer a Padrón como primer lugar donde se depositaron los restos de Santiago? Pregunto.

¿Lo mejor de aquella parada? Conocer a más peregrinos en el albergue y juntarnos a la hora de la cena para conocernos un poco mejor y beber alguna que otra cerveza 🙂

¿Lo peor? Me levanté con el pie derecho hinchado de tanta ampolla y tanto kilómetro… Si hubiera ido andando, probablemente hubiera necesitado un par de semanas hasta llegar a Santiago.

Pillé un bus…

Camino de Santiago por la costa
Meta conseguida – Santiago de Compostela

Última parada: Pobra do Caramiñal

Esta última parada fue una casualidad del momento. 

Una amiga es de allí y justo le pillaba en vacaciones. Tienen unas playas preciosas, y aunque la lluvia no nos dejó hacer mucho en las 24 horas que estuve, merece la pena ir desde Santiago y quedarse al menos un par de días para conocer y ver los paisajes que tienen. 

En una hora y por 7 euros, merece la pena. Y si vas, por favor, pide pez raya con patatas.

Pobra do Caramiñal, Galicia

Final de un viaje inolvidable

Ha habido días de lluvia, de sol, de mucho bosque y mucha costa. Aldeas, pueblos y grandes ciudades. Gente de distintas partes del mundo. Durante el Camino, al principio y al final. Descansando en un bar, en un parque o en mitad de la montaña. Siempre hacia una misma dirección. Andas con destino, con objetivo. Con significado. Un camino compartido y a la vez único, singular, exclusivo. Nunca solitario. Una dirección. Un norte. Con dolor o sin dolor. Con cansancio o con energía. Andas con un destino. Como los días mismos. Como la vida. A pesar de estar llenos de flechas y direcciones por las que ir, y por las que querer ir, nadie sabe si a la vuelta de la esquina habrá un atajo por el que seguir caminando o uno más largo que hagan que tus piernas lleguen a temblar tanto que te aleje del resto de dolor. Ni escuchar tus propios pensamientos. Tampoco nadie sabe si a los dos kilómetros de distancia hay una fuente o alguien que te ofrece una tirita para calmar las heridas, que ellos no ven. Tampoco nadie sabe si mañana irás con más peso con el que cargar o una lluvia torrencial para hacerte sentir que el barro también puede ser bueno y que la lluvia siempre aflora los frutos de tantos meses de esfuerzo. Que la lluvia puede significar calma y sosiego. Que la palabra tranquilidad puede ser una constante. Que una flecha hacia la izquierda o la derecha, hacia arriba o siguiendo todo recto, siempre te lleva a un destino. El tuyo. El nuestro. Que al final, salga o no salga el sol, siempre hay un lugar y siempre un descanso. Señales. Caminos.

Creo que el Camino no es claridad. Tampoco es oscuridad. Hay luces y sombras. Recovecos y sencillez. Mucha sencillez. Es también escasez y amplitud. Es tu ritmo. Tu Camino. 

Lo que sí puedo asegurar 100% es que no hay día que no te traiga cosas memorables. 

En mi último día y cojeando, un gallego muy majo se acercó a mí y me preguntó: y bueno qué, ¿has sacado algo en claro después de tanto andar? Aunque esto ya lo guardo para mí 🙂

Si ya has hecho el Camino de Santiago, por favor comparte conmigo y cuéntame qué tal fue tu experiencia. Si aún no lo has hecho, ya sabes lo que tienes que hacer en tu próximo viaje. 

Y, como siempre digo, que no te pare el viajar solo. Viajar solo siempre merece la pena.

Con cariño,

Rocío~

P.D. – Si quieres leer más sobre mi Camino de Santiago por la costa portuguesa, puedes hacerlo haciendo clic en: Camino de Santiago Capítulo 1 y en Camino de Santiago Capítulo 2.

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Enlaces que te pueden servir de guía para buscar albergues y conocer distintas rutas del Camino de Santiago:

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Escribo My 3-Ones (cada 2 viernes)

y respondo preguntas de aquellos que están, como yo, abriendo sus propios caminos,

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